El presidente de Ucrania, Víctor Yúschenko, regaló ayer al hombre más alto del mundo, Leonid Stadnik (2,55 metros), un monovolumen para que éste pueda cumplir su gran sueño: viajar.
Con este coche podré salir más, ya que me encanta viajar». Stadnik, de 36 años y más de 200 kilogramos de peso, recibió las llaves del monovolumen de la marca Chevrolet de manos del propio Yúschenko en el patio del edificio de la secretaría de la Presidencia ucraniana en Kiev. Seguidamente, ambos se subieron al automóvil, y con Yúschenko al volante y Stadnik de copiloto dieron una vuelta alrededor de la plaza que rodea al edificio.
El coche fue adaptado por la fábrica Zaporozhski para las dimensiones de Stadnik, quien reconoció a la prensa que aún no dispone de carné de conducir, por lo que por ahora serán sus amigos quienes conduzcan y él viajará sólo como pasajero. El ucraniano, que figura en el libro Guinness de los récords como el más alto del planeta y reside en una pequeña aldea en compañía de sus padres, ha confesado que durante muchos años se «consideraba un monstruo», pero que ahora ha aprendido a reírse de sí mismo. A los siete años, al poco de entrar en la escuela, Stadnik era «el más pequeño de la clase», pero cuando empezó a practicar deporte, a los diez años, comenzó a crecer aceleradamente. Stadnik, que ha perdido la visión en un ojo y el 80 por ciento en el otro, únicamente había salido una vez de su pueblo para viajar a la ciudad de Kiev.
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