Bruce Hood, Profesor de Psicología del Desarrollo en la Universidad de Bristol, llevó a cabo el experimento para demostrar que los esfuerzos de algunos científicos por combatir las creencias "irracionales" son finalmente fútiles.
ara demostrar su teoría, el Profesor Hood les preguntó a los miembros del público de un festival de ciencias, si estaban preparados para probarse una anticuada chaqueta azul a cambio de un premio de 10 libras esterlinas. Después de que no pocos voluntarios levantasen la mano, él les dijo entonces que la chaqueta pertenecía a Fred West, el asesino múltiple. Al oír esto, la mayoría de los voluntarios bajaron sus manos.
En realidad, la chaqueta no había pertenecido a Fred West.
El experimento demostró que la creencia de que lo era, hizo incluso a personas que se consideran racionales, sentirse incómodas.
"Es como si la maldad, una postura moral definida por la cultura, se hubiera vuelto físicamente presente dentro de la ropa", explica el Profesor Hood.
Escrúpulos similares y "creencias" comparables, que poseen hasta los científicos más escépticos, explican, por ejemplo, por qué pocas personas estarían dispuestas a cambiar sus anillos de boda por réplicas idénticas. La diferencia entre conceder importancia sentimental a los objetos y creer en la religión, la magia o lo paranormal, es sólo de grado, según el Profesor Hood.
Estas tendencias son casi ciertamente un producto de la evolución. La mente humana está adaptada para razonar intuitivamente, de modo que pueda generar teorías sobre cómo funciona el mundo, incluso cuando no pueden verse los mecanismos ni deducirse con facilidad.
Según el Profesor Hood, debido a que los humanos operamos intuitivamente, no tiene sentido instar a las personas a abandonar sus sistemas de creencias, porque ese componente irracional opera a un nivel tan fundamental, que ninguna cantidad de evidencias racionales puede erradicarlo, de igual modo que no podemos erradicar un instinto sólo porque sea lógico hacerlo.
El Profesor Hood estuvo en el Festival Anual en Norwich, presentando su trabajo de investigación sobre el origen de las creencias místicas.
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Hmmm, realmente interesante.
No me había parado a pensarlo, pero parece cierto que los impulsos emocionales y tendencias supersticiosas no dejan de ser ramas de un mismo árbol. Que curioso.
Una cosa es que todos tengamos un componente irracional, y otra muy distinta es que sea inútil tratar de pensar racionalmente. Es como si dijéramos que todo el mundo tiene tendencia a querer estrangular a quien lo molesta, y que por eso es inútil prohibir el asesinato.
No veo mayormente superstición en la experiencia que se llevara a cabo. Si advierto que un elemento como el que se utilizó, causa impresión y desagrado.
Es por ello entiendo que debieran hacerse al efecto otro tipo de pruebas combinadas que impliquen derramar sal, aceite,pasar bajo escaleras, y otras que sí irrogan de por si un factor de superstición, no dando lugar a errores de interpretación.
Amid, la gente demostró ser supersticiosa:
Querían ganar 10 libras por probarse una chaqueta... pero al creer que era de un asesino se lo pensaron dos veces por una superstición (tal vez que algo de la maldad del asesino pasaría a ellos, o que se convertirían en víctimas... o lo que se les pasara por la cabeza en ese momento, consciente o inconscientemente).
Por otro lado, en mi opinión, eso no demuestra que el cerebro sea supersticioso por naturaleza... ¿esas personas no tenían hábitos sociales, una educación del tipo que sea, unos condicionamientos sociales adquiridos antes de la susodicha prueba?
No afirmo que lo sea por naturaleza o no, sólo pienso que eso no lo demuestra en absoluto.