Contrario a lo que se presumía, el ajo no reduce el colesterol sin importar si se consume crudo, o se lo ingiere en pastillas o en polivitamínicos, aunque podría tener otros efectos saludables.
l ajo es uno de los remedios más populares desde la antigüedad. Se estima que cura desde afecciones cardíacas hasta cáncer, infecciones e inclusive picaduras de mosquito. Y desde hace algunas décadas, se considera que el ajo baja la presión, por lo que tendría un saludable efecto a nivel de las arterias.
Sin embargo, previos estudios han mostrado resultados contradictorios. Algunos sugirieron que ayuda a disminuir el peligro de cáncer del estómago y de la próstata. Otros, en cambio, no le encontraron beneficio alguno, excepto su excelente aroma al ser frito en aceite, y la forma en que intensifica el sabor en los mariscos.
Los beneficios a la salud provendrían, según algunos expertos, de una substancia, la alicina, que contiene azufre. Esa substancia es liberada cuando el ajo es cortado en pedazos o aplastado.
Sin embargo, en el último estudio, se determinó que cualquier beneficio que puede recibir el organismo de la alicina merma en el momento en que el ajo es consumido, señaló Gardner, profesor adjunto de medicina en la universidad de Stanford.
De todas maneras Gardner, un amante del ajo, se mostró muy optimista cuando él y sus colegas comenzaron la investigación. Y aunque consideró los resultados decepcionantes, dijo que posiblemente el ajo permitiría reducir los niveles de colesterol si se lo consume en grandes dosis o por personas con exceso de colesterol. Además, el ajo podría tener otros atributos además de reducir el colesterol, que podrían beneficiar el corazón, señaló.
El estudio apareció en la última edición de la revista especializada Archives of Internal Medicine.
Un editorial de la revista se mostró de acuerdo con las conclusiones, señalando que todavía no está decidido si el ajo está en condiciones de evitar afecciones cardiovasculares.
En el estudio participaron 192 adultos con un promedio de 50 años de edad y niveles superiores a lo normal de colesterol LDL, que contribuye a las enfermedades coronarias.
A los participantes se les asignó al azar ajo crudo, ajo en píldoras, o placebos.
Luego de administrarles ajo o pastillas seis veces a la semana, durante seis meses, se determinó que el ajo, o la ausencia de éste, no tuvo efecto alguno en los niveles de colesterol.
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Como siempre, estos norteamericanos llamando la atención a la vez que perdiendo el tiempo con estudios idiotas que nada aportan al conocimiento y la cultura general. Como pasa con otros productos, son muchos los intereses creados en torno a ellos, y una forma de desacreditar tal o cual remedio es mediante la publicación de un "estudio" elaborado por un "prestigioso" equipo de expertos universitarios que avalan la utilidad o inutilidad de tal o cual remedio. Un día de estos, cualquier equipo de expertos, previamente pagados, por alguna multinacional nos dirá cualquier otra chorrada, como por ejemplo que los donuts o la mantequilla de cacahuete tomada en grandes cantidades curan el sida, y, probablemente, muchos la creeran; pero no todos. Aún así, tanto la multinacional que los venda como los "expertos" que avalen el estuido se beneficiarán de la mentira y podran pagar un plus a los accionistas de la sociedad qeu comercialice el producto avalado.
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