Tanto si son comentarios de menosprecio, críticas constantes o negar recursos, el acoso en el trabajo hace más daño que el sexual, según un nuevo estudio canadiense.
s más difícil para los empleados lidiar con este problema porque no tienen ningún lugar al que acudir, y no hay políticas o legislación en el lugar de trabajo que les proteja como a las víctimas de acoso sexual. Su situación general es peor, están más estresados, enfadados, ansiosos, menos comprometidos con la empresa y tienen más posibilidades de dejar el empleo.
"El acoso puede hacerse de forma tan insidiosa que a menos que seas la víctima, la gente ni siquiera sabe qué está ocurriendo", explicó Sandy Hershcovis, de la Universidad de Manitoba en Winnipeg.
"Es muy difícil que otras personas lo entiendan o intentar denunciarlo".
Herschcovis y Julian Barling, de la Universidad de Queens en Ontario, revisaron 110 estudios realizados durante 21 años que comparaban los resultados de los trabajadores expuestos a acoso sexual y laboral. Presentaron sus hallazgos en una conferencia ofrecida en colaboración con la Asociación Psicológica de Estados Unidos.
"En todos los casos, tanto el acoso sexual como el laboral tenía relación con estos resultados, pero el acoso laboral tenía más efecto", dijo Hershcovis.
El estudio definió el acoso laboral o "bullying" en inglés como faltas de respeto, incluyendo grosería y comportamiento descortés, verbal o no verbal. Los comportamientos de acoso incluyen gritos, la insistencia en recordar los errores de los empleados, extender rumores y mentiras, ignorar o excluir a trabajadores, e insultar los hábitos, actitudes o vida privada de una persona.
El conflicto personal incluía comportamiento hostil, agresión verbal y conversaciones airadas.
"El acoso laboral (...) no tiene ninguna política específica, no hay un recurso legal que puedas adoptar, así que estás tirado y no puedes encontrar mecanismos con los que intentar superar la situación", explicó Hershcovis, refiriéndose a Canadá.
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Hay que agregarle además el destrato y la subvaloración económica, no dar los aumentos que por ley corresponden y que mantener una constante amenaza de despido.
El bullying, moobing y demás, son todas las herramientas que tienen nuestros superiores para reducirnos a la nada. Como decía alguien por ahi "cuando la mala suerte aprendió el camino a tu casa, lo mejor es mudarse"... y nuestros superiores que se consuman en su propia podredumbre.