Christie Aschwanden, una periodista científica recientemente dio una charla en la National Association of Science Writers Conference (Conferencia de la Asociación Nacional de Escritores Científicos) donde explica en términos simples y sencillos los motivos por los cuales probablemente nos molesta tanto estar equivocados.
hristie ha logrado explicarlo por medio de una simple historia:
Estoy casada con un tipo increíble. Dave es como una abeja que sabe siempre el camino de regreso a la colmena. Yo, siempre me pierdo, inclusive en edificios. Por ejemplo, estamos escalando y si llegamos a una bifurcación en el camino yo apunto a una dirección y digo "necesitamos ir por esta vía". El responde, "no, en realidad el camino correcto es este (la vía contraria). Pero yo insisto en que no, *esta* es la vía correcta.
Y en ese momento Dave empieza a explicar por qué el camino que he elegido es incorrecto, demostrándomelo con hechos, lo cual simplemente me enoja más. Mientras más evidencias me muestra que estoy equivocada, más insistente me vuelo. *Él* es quien está mal y yo estoy bien. Y no solo me pasa a mi, resulta que hay un científico político llamado Brendan Nyhan en la Universidad de Dartmouth que ha documentado lo que pasa cuando le empiezas a enseñar a las personas que estás equivocado.
De tal forma que cuando Dave me dice que su camino es el correcto y el mío conduce directo a un precipicio, yo pienso "¿Ah sí?, pues resulta que yo soy inteligente, independiente y capaz, por lo tanto estoy en lo correcto, nunca apuntaría hacia la dirección equivocada". **Nunca es acerca del camino**, es acerca de una "gran historia" de la cual te has convencido. El hecho que Dave esté en lo correcto choca con con mis convencimientos, y no me gusta lo que eso dice de mi misma.
Y probablemente esto es lo que pasa con la gran mayoría de personas que se tienen que enfrentar con un argumento lleno de hechos comprobables y "datos duros" contrastados que desafían sus creencias. Desde una religión, pasando por tendencias políticas, ideales sociales hasta creencias magufas como los OVNIs, las PowerBalance, la homeopatía, la acupuntura, el tarot, la medicina alternativa y un largo largo etcétera.
Las personas ponen tanto énfasis y fuerza en historias increíbles que de alguna forma solucionan sus vidas que el simple hecho de escuchar opiniones contrarias más alla de derrumbar una creencia, amenaza nuestra capacidad de entendimiento, razonamiento y hasta el criterio de saber seleccionar a qué cosas hay que "adherirse", que cosas hay que creer, qué cosas hay que confiar.
No importa cuántos estudios, cuantos hechos comprobables y contrastables sean presentados, el ego, generalmente, es más grande y genera tal desesperación que desencadena en cabreo y enojo.
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