Dos mujeres chinas descubrieron gracias a una red social en mandarín similar a Facebook que tenían el mismo marido, un chino con pasaporte mexicano que en consecuencia ha sido detenido por bigamia, ha informado hoy el diario oficial "China Daily".
as dos mujeres trabaron amistad electrónica al tener en la lista de conocidos una persona en común, el propio Chang, y cuál sería su sorpresa cuando, al enviarse mutuamente fotos de sus bodas, descubrieron que compartían algo más que el vestido blanco de novia.
El detenido, de apellido Chang, fue arrestado en la provincia oriental china de Zhejiang después de que sus dos esposas descubrieran que compartían marido casi por casualidad, al añadirse como amigas en una red social llamada Kaixin (una de las muchas versiones chinas del popular Facebook, censurado en el país).
Chang se casó en 2005 con una de ellas, de apellido Li, en la provincia de Zhejiang, y más tarde contrajo matrimonio en México -país que visita con frecuencia debido a sus negocios- con una pequinesa apellidada Wang, a la que había dejado embarazada.
El bígamo mantuvo los dos matrimonios usando en cada lugar la excusa de que tenía que ausentarse durante largas temporadas para atender sus negocios, y continuó su práctica cuando la pequinesa regresó a la capital china.
Chang tenía dos pasaportes, uno chino y otro mexicano (obtenido éste último en 2002), un caso muy raro en China, donde no se reconoce la doble nacionalidad con ningún país.
Al parecer, el empresario logró este privilegio alegando que el pasaporte mexicano le facilitaría los frecuentes desplazamientos al país latinoamericano.
China prohibió en los primeros años del régimen comunista el concubinato y la poligamia, prácticas muy extendidas en la sociedad tradicional de aquella época, especialmente entre la nobleza y las familias acomodadas.Si quieres recibir cada semana las noticias más interesantes suscríbete a nuestro boletín.
Uriarte asegura que "volvería a intermediar" entre el Gobierno y ETA
El obispo de San Sebastián afirma que no se arrepiente de "haber participado"
A pocos días de su despedida, el obispo de San Sebastián, Juan María Uriarte, aseguró ayer que "volvería a intermediar" entre el Gobierno y ETA si fuera necesario. "No estoy nada arrepentido de haber tomado parte de esto", afirmó el prelado, que participó en la mesa de negociación entre la banda terrorista y el Ejecutivo de José María Aznar durante la tregua de 14 meses decretada en septiembre de 1998.
Juan María Uriarte
El terrorismo de ETA
Euskadi Ta Askatasuna
"La paz no podrá llegar sin buscar toda la verdad y sin justicia", afirmó
Aunque la pasada semana reconoció que, a sus 76 años, tal vez no sea la persona más adecuada, - "tendría que ir con bastón"-, el obispo se mostró dispuesto a colaborar en caso de una eventual negociación. Sin embargo, el Gobierno no contempla un proceso de este tipo mientras la banda terrorista no cese definitivamente su actividad.
En una entrevista en ETB, Uriarte sostuvo que "la paz verdadera" y la reconciliación no podrá llegar a Euskadi "sin buscar toda la verdad, sin practicar la justicia y sin ser capaces de perdonar y pedir perdón". Aunque precisó que no es analista político y que no tiene datos de primera mano "para saber si la cosa está más cerca", consideró que, "más que de optimismo", habría que hablar de "esperanza" ante el futuro teniendo en cuenta la situación actual. También dio su visión de la complejidad que encierran este tipo de negociaciones. "Hay que ser prudentes y llevar las cosas por una vía sumamente discreta", recalcó, porque "un proceso de estos puede descarrilar fácilmente cuando se interfieren ideologías muy compactas, maximalismos, desconfianzas e intransigencias".
Uriarte se mostró muy dolido por las críticas hacia la Iglesia vasca y su "equidistancia" ante las víctimas de ETA. Censuró que se diga "que estábamos más cerca de los verdugos que de las víctimas" y recordó que él presidió "todos los funerales" de las víctimas del terrorismo y ha fustigado "cientos de veces el desatino de ETA". Sus alusiones al sufrimiento de los familiares de los presos de la banda no delatan, añadió, ninguna simpatía por ETA y sus secuaces sino "humanismo".
Por otro lado, también se mostró preocupado por la "herida" abierta en la comunidad eclesiástica guipuzcoana ante la llegada el 9 de enero de su sucesor, José Ignacio Munilla. Consideró muy importante cuál será la posición del nuevo obispo ante la comunidad -el 77% del clero está en contra de su nombramiento- para reestablecer la unidad.
Que tiene que ver el cu.lo con las pestañas?