Pub Wellington. Londres. Julio de 2006. Festín de pastel de carne con puré de patatas, de pescado con patatas fritas, de pintas de cerveza, de postres abundantes rebosando nata y chocolate... Mi suegra sentencia: «No me extraña que se vean tantos ingleses gordos». Servidor, yerno ejemplar donde los haya, está de acuerdo con ella. Toni Blair, primer ministro del Reino Unido, también..
l "premier" británico acaba de nombrar la primera ministra del "fitness" de la historia. Es decir, una ministra para acabar con la gordura exagerada y buscar caminos que lleven, si no a la esbeltez, cuando menos a la sensatez alimenticia. La dignataria antigrasa se llama Caroline Flint, acaba de tomar posesión y estudia las primeras medidas en pro de la delgadez. Pero si necesita inspiración, le propongo que se dé una vuelta por La Frontera, donde aún mantenemos hábitos saludables que les vendrían muy bien a galeses, ingleses, norirlandeses y escoceses.
Sin mesa para comer
Las predicciones estadísticas aventuran que en 2010 habrá en el Reino Unido 12 millones de obesos. Pero si nos atenemos a determinados datos, hasta son pocos y, desde luego, mucho tendrá que luchar la ministra antigordura si quiere erradicar las malas costumbres de las islas. Para empezar, en el 60% de los hogares ingleses no hay una mesa para comer y cenar juntos, en familia.
En Escocia, la presencia de la sal, el azúcar y el alcohol en la dieta diaria es exagerada. Además, el plato nacional escocés son unas barritas de chocolate fritas con mantequilla que te llevan a la inmensidad mantecosa en un santiamén. Los adolescentes escoceses son los que más refrescos azucarados beben del mundo después de los israelíes y hay barrios de Glasgow donde esta alimentación provoca que las expectativas de vida estén en los niveles del tercer mundo.
Frente al terrible panorama británico, La Frontera, a pesar de la expansión de la comida rápida y del auge de la bollería plastificada, ofrece un panorama casi idílico presidido por esa gran mesa camilla de comedor donde aún se come y se cena en familia, todos a una, con platos de cuchara y con dieta mediterránea.
La ministra del "fitness" debería fijarse en cómo los viajeros ingleses de los siglos XIX y XX ya alababan la esbelta figura de las extremeñas. G. Bogue Luffmann dejó escritas páginas en 1910 en las que apuntaba que, desde que dejaron de llevar espada, «la gracia de movimientos abandonó a los ingleses», mientras que los extremeños, acostumbrados a llevar en la cabeza cántaros, haces de leña o cestos, mejoran así «el porte de la cabeza y del cuerpo». También ensalza lo bien formados que están los campesinos y las formas regulares y hermosas de las mujeres de La Frontera.
Cien años después, cualquier extremeño sabe que cenar de pie es peligroso: abres la nevera, empiezas a picar y te metes en el cuerpo el triple de calorías y de grasa que si te sientas en la mesa y comes de sartén y cazuela. Mientras sigamos manteniendo la mesa para almorzar razonablemente en familia, Extremadura será impermeable a la plaga de obesidad que asola las tierras de Britania.
Otro elemento que influye poderosamente en la figura razonablemente esbelta y en la buena salud general de los extremeños son nuestras vírgenes, un elemento que difícilmente podrá importar la ministra Flint. La devoción hacia las vírgenes de La Frontera convierte los caminos de las ermitas en un peregrinaje constante que reconforta el alma y controla los triglicéridos.
Máxime cuando esas vírgenes suelen estar en alto, obligándonos a un esfuerzo suplementario. En Extremadura, las patronas son del Puerto (Plasencia), del Castillo (Montánchez), de la Montaña (Cáceres) y eso conlleva un ascenso agotador que eliminaría hasta las secuelas de las barritas escocesas de chocolate fritas con mantequilla.
Así que ya sabe la ministra Caroline Flint cuál es la receta para evitar esos 12 millones de obesos que amenazan la sanidad británica: mesas camilla para comer unidos y una revisión anglicana del dogma de la Virgen que la convierta en patrona del "fitness", el "jogging" y el "body".
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Normal. Al final donde se come natural es en nuestra tierra.
Buena enseñanza para la India, o algunos paises Africanos. (Donde si pueden se lo comen a uno)
El titulo no parece muy bien escogido...