Ver por televisión el Mundial de fútbol en las prisiones brasileñas fue una de las principales reivindicaciones del Primer Comando de la Capital (PCC), el grupo criminal que desde las cárceles ordenó una ola de ataques que causó más de 130 muertos en Sao Paulo.
La cuestión de los televisores indignó a los policías, que en los últimos días perdieron a 40 de sus hombres en ataques atribuidos al PCC. "LLegaron a decir que los bandidos recibirían televisiones con pantalla de plasma. El plasma que yo conozco es el de la sangre", declaró el jefe de la Policía Civil de Sao Paulo, Marco Antonio Desgualdo.
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