Aydin Senkut, un ex alto ejecutivo de Google de 36 años, ganó decenas de millones de dólares al vender sus opciones de acciones después de la salida a bolsa del motor de búsquedas en 2004. Compró un Lamborghini y dos mansiones en la Bahía de San Francisco. Luego, dejó de trabajar.
hora, Senkut encontró un nuevo lugar para invertir su dinero: empresas recién creadas. Senkut ha invertido en cinco nuevas empresas de Silicon Valley y tiene en carpeta inversiones similares. "Al comienzo pensé que no quería nada que tuviera que ver con Internet o la alta tecnología", cuenta. "Pero me di cuenta que no tenía ni idea acerca del negocio minorista o de los restaurantes. Necesitaba volver a lo que conocía".
Los ejecutivos de Silicon Valley han comenzado a cosechar mayores retornos de sus opciones de acciones y del repunte del sector tecnológico, pero no sólo están gastando su dinero en Ferraris y mansiones en Aspen, Colorado. Algunos han optado por invertir y están contribuyendo a impulsar un renacimiento de los llamados "inversionistas ángeles", quienes ofrecen el primer financiamiento a los fundadores de empresas nuevas. A cambio de una participación en la compañía, normalmente invierten entre US$25.000 y US$100.000 de su propio bolsillo.
Los inversionistas de capital de riesgo, en cambio, suelen recaudar millones de dólares entre inversionistas institucionales y crean fondos que apuestan a varias compañías. Las inversiones "ángel", que cayeron abruptamente tras el estallido de la burbuja tecnológica, ascendieron en Estados Unidos a US$23.100 millones el año pasado, frente a US$15.700 en 2002. Pero la cifra aún está por debajo de los US$30.000 millones recaudados en 2001, según el Center for Venture Research, de la Universidad de New Hampshire.
Parte del resurgimiento se debe al papel que ejercen los ejecutivos de firmas tecnológicas que han cobrado sus opciones de acciones. En el año fiscal 2004, los directivos de las 150 mayores empresas de Silicon Valley vendieron opciones por un valor de US$1.550 millones, un alza de 50% frente a 2003, según la firma de remuneración ejecutiva Equilar Inc.
Pero buena parte de los actuales inversionistas ángeles parecen ser de otra especie. Los inversionistas tradicionales tendían a ser fundadores o ejecutivos de muy alto rango en las compañías tecnológicas, como Paul Allen, uno de los fundadores de Microsoft. Ahora, "a medida que ha aumentado el nivel de riqueza en Silicon Valley, las personas que se han desempeñado como ejecutivos y gerentes de estas compañías están invirtiendo personalmente en muchas nuevas empresas", asegura Ed Colligan, presidente ejecutivo del fabricante de aparatos móviles Palm Inc. "Casi se ha formado una nueva clase media de inversionistas", añade.
El surgimiento de esta clase de inversión puede ser una señal de que el mercado tecnológico está volviendo a caer en excesos. Durante el auge de las puntocom muchas personas invirtieron su dinero en nuevas empresas. Cuando el sector de desplomó muchos de esos inversionistas perdieron hasta la camisa. "Es un juego de póker", advierte Naval Ravikant, un empresario de tecnología que perdió dinero en algunas inversiones a inicios de la década. En general, estos inversionistas dicen que probablemente la mitad de las empresas en las que colocan su dinero acaba cerrando sus puertas.
La actual generación de inversionistas ángeles dice que está al tanto de los riesgos, pero espera que una o dos buenas jugadas compensen las malas. "Creo en la teoría de que mientras más apuestas, mejor", dice Gil Penchina, subdirector de eBay. "Los ángeles buscan un retorno de entre 25 a 50 veces lo que colocan, de modo que si un acuerdo da frutos, salimos bien parados".
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