La falta de armonía marital podría resolverse con una pequeña máquina ubicada al costado de las cajas registradoras en las tiendas. Esta máquina pediría autorización no solamente sobre el límite de su tarjeta de crédito sino también de la "cantidad aprobada por su pareja". El monto sería el número máximo que puede gastar sin tener que informar a su marido o mujer. Cada pareja determinaría sus límites previamente, una gigantesca agencia burocrática sería informada y se evitarían incontables peleas y divorcios por dinero.
laro que eso es simplemente un sueño. Aun cuando una máquina así existiera, millones de parejas la odiarían, porque sus miembros son adictos a las compras a escondidas.
Estudios muestran que hasta la mitad de todas las parejas en Estados Unidos admite que comete "infidelidad financiera", es decir, mienten a su esposo o esposa sobre sus compras. Al mismo tiempo, los asesores financieros y maritales dicen que un dosis de compras secretas puede ser saludable y liberador para el matrimonio.
Entonces, ¿cómo deben las parejas desarrollar una fórmula para su gasto discrecional? En el mundo corporativo, los administradores de inventario usan el término "libre para comprar", que se refiere a la cantidad disponible para gastar. Hoy en día, una pequeña industria de consultores está ayudando a las parejas a negociar sus propias cantidades "libres para comprar".
Ted Klontz es presidente una organización que ayuda a la gente con temas financieros. Hace poco visitó a una pareja en su hogar para determinar sus patrones de gasto. El esposo es un veterano de la industria de la música que gana mucho dinero. Su esposa sale de compras clandestinamente con frecuencia, gastando miles de dólares, usualmente en ropa. Revisando sus registros financieros la pareja tuvo una revelación. Las compras de la mujer habitualmente ocurrían después de incidentes en los que el esposo no fue amable con ella.
Inconscientemente, ella se estaba vengando, dice Klontz. "En vez de decir 'me dolió', iba sintiéndose miserable y compraba cosas para sentirse mejor. Eso es bastante común". Para complicar las cosas, la esposa es una mujer hermosa y a su esposo le gusta que se vea así, dice Klontz. "Cuando ella se viste bien, él se vuelve a enamorar de ella, reforzando ese comportamiento".
Cuando las parejas se casan, usualmente resienten el perder su autonomía. Una frase común es "¿por qué debo pedir permiso antes de gastar dinero? No soy un niño". Mary Hunt, fundadora del sitio Web de consejos DebtProofLiving.com, les dice a los matrimonios que establezcan una "mesada de adulto", dinero que puedan gastar en lo que quieran, sin tener que justificarlo. La cantidad se determina luego de evaluar todos los gastos del hogar.
Hunt aconseja compartir informes de crédito antes del matrimonio, lo que puede revelar a un gastador fuera de control. "Es más importante que un examen de sangre. Es una referencia de personalidad". Después de la boda, las parejas deben tener "citas de dinero", en las cuales revisan los gastos que han hecho "excepto los realizados con la mesada", dice. Deben hacerlo en lugares públicos, menos proclives a discusiones. Esto puede ser un reto, porque la cultura en la que vivimos alienta el gasto extramarital. Bodegas de vinos ahora apelan a los coleccionistas que no quieren que sus esposas sepan cuántas botellas caras han comprado. Los estados de tarjetas de crédito listan nombres incompresibles de negocios para enmascarar pagos a Webs pornográficas o de juegos de azar. Las tarjetas de regalo de las tiendas pueden estar repletas de dinero perdido y aún cuando su pareja revise su billetera, la tarjeta no indica el valor.
Mucha gente encuentra formas insidiosas de esconder gastos secretos. Algunos usan un cheque para el supermercado, lo hacen por una cantidad grande y luego obtienen efectivo de vuelta del supermercado. "Usan la diferencia para pagar una visita al salón de belleza", dice Hunt. "Yo lo llamo 'lavado de dinero'". Cuando el cheque cobrado regresa a la casa, el esposo asume que su cantidad total se usó para el supermercado.
Richard Kahler, un planificador financiero, se enteró hace poco de que su esposa había estado gastando US$30 todos los meses sin decirle nada. Había estado ayudando a una niña pobre en India desde 2004. Kahler lo explica de forma psicológica. "A veces", dice, "una esposa necesita tener dinero que sea sólo de ella".
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