En lugar de incurrir en el enorme gasto de equipar los aviones con sistemas de televisión por satélite de primera calidad y acceso a Internet, las aerolíneas, ahora cortas de efectivo, tienen en mente una opción de entretenimiento de baja tecnología: aparatos portátiles que pueden reproducir películas, programas de TV e incluso libros con función de audio.
n noviembre, American Airlines, de AMR Corp., la mayor línea aérea del mundo, comenzará a poner a prueba un aparato llamado "Pea" (siglas en inglés de Aparato de Entretenimiento Personal) que ofrece películas todavía por llegar a las tiendas de videos y versiones electrónicas de periódicos y revistas que son actualizadas diariamente.
Virgin Atlantic Airways ofrecerá un aparato portátil llamado Yes (siglas en inglés de Su Sistema de Entretenimiento) en algunos de sus 747 a partir del próximo mes. Varias aerolíneas planean, asimismo, lanzar un aparato llamado "digEplayer" tras su exitoso lanzamiento en Alaska Airlines.
Los equipos portátiles no sólo son más baratos de instalar que un sistema de entretenimiento de cabina o el acceso a Internet ultrarrápido, sino que también dan a las aerolíneas la oportunidad de ganar cierto dinero adicional. Alaska ha estado ofreciendo el servicio de digEplayer por US$10 por vuelo. Ejecutivos del sector dicen que el servicio ha sido tan rentable como popular.
Las aerolíneas podrían ofrecer el Pea gratuitamente a los pasajeros de primera clase y clase de negocios, y cobrar entre US$6 y US$8 por vuelo a los pasajeros de clase turista, según Michael Childers, un consultor del fabricante del aparato, Integrated Media Solutions Inc. (IMS). Cierta programación, sobre todo las películas que se exhiben de 60 a 90 días antes de su lanzamiento en DVD, serán ofrecidas por un precio adicional de entre US$4 y US$5, mientras que películas más antiguas tendrán probablemente un precio de entre US$2 y US$3, dice IMS.
Pero la mayor parte del resto del contenido, incluyendo videos musicales y juegos, serán probablemente gratuitos en el Pea. Con los periódicos y revistas, las aerolíneas podrían probar los dos formatos: incluidos en el precio del Pea y mediante cobro adicional.
En el caso de los libros, una posibilidad es que las aerolíneas den a los pasajeros una muestra (los primeros cinco capítulos, por ejemplo) y tendrán un enlace a la página de Amazon.com donde pueden comprar el libro completo. Con digEplayer, que no tiene la función incorporada de pagar con tarjeta de crédito, los asistentes de vuelo recogen los pagos del alquiler y no hay más cargos adicionales por su contenido.
Para las aerolíneas, el nacimiento de una nueva fuente de ingresos es un avance significativo, dado el precario estado financiero de la industria. Lograr que los consumidores paguen por estas ventajas es una opción mucho más segura para las aerolíneas que dedicar unos escasos fondos a hacer cambios sustanciales por toda la nave en momentos en que la demanda de estos servicios se halla en período de prueba.
Los reproductores portátiles, que ofrecen a los viajeros ventajas como la posibilidad de poner en pausa los programas que están viendo para cenar, hablar o ir al baño, pueden ser el primer paso hacia los hot spots inalámbricos en los aviones. Con el tiempo, se espera que las aeronaves tengan acceso inalámbrico a Internet y grandes cantidades de programación, entre las que se incluirían las de video a la carta, radio y televisión.
En 2002 el gasto anual de las aerolíneas en entretenimiento a bordo tocó fondo al llegar a US$1.400 millones, pero ahora está recuperándose. Este año crecerá un 28%, hasta US$1.800 millones, según la World Airline Entertainment Association.
El digEpalyer tiene una pantalla de siete pulgadas y su contenido se actualiza cada 30 ó 60 días. El Pea tiene una pantalla de 10,5 pulgadas y la capacidad de recibir actualizaciones de contenido todos los días. La máquina Yes, fabricada por General Dynamics Corp., tiene una pantalla mayor y más memoria, pero es más cara, dicen ejecutivos de aerolíneas. El Pea, que trae incorporado un lector de tarjetas de crédito, tiene capacidad para entre 12 y 20 películas, además de programas de TV, programación de videos musicales y libros electrónicos con audio.
Irónicamente, han sido las aerolíneas de bajo costo las que han abierto el camino del entretenimiento a bordo a pesar de los baratos precios de sus boletos.
La estadounidense JetBlue comenzó a poner presión sobre sus rivales al inaugurar un servicio de televisión por satélite a bordo. Le siguió Frontier Airlines, al igual que la filial de bajos precios de Delta Air Lines, Song, y WestJet, de Canadá.
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