Los llamados "jefes tóxicos" vienen en todos los tamaños y colores, pero hay dos estilos de gerencia que son casi idénticos. El jefe reservado que oculta información a los demás y el charlatán que habla demasiado, a menudo revelando confidencias.
n ambos casos, estos jefes están preocupados por su propio estatus y poder. Mientras los jefes reservados creen que la información que no comparten los vuelve más importantes frente a sus subordinados y homólogos, los charlatanes creen que lo que revelan pone en evidencia su influencia y afiliación al círculo de los más allegados al poder.
Sin embargo, ambos estilos afectan el desempeño de sus empleados y sus compañías.
"Los jefes marginan e invalidan a los empleados, o los manipulan para su propio beneficio profesional y eso ocasiona que tomen decisiones incorrectas", dice Dory Hollander, una psicóloga y directora general de WiseWorkplaces, firma de capacitación para ejecutivos con sede en Arlington, Virginia.
Los jefes reservados suelen ser los más comunes y los menos propensos a reconocer el mérito de los empleados.
Un gerente de publicidad en una compañía de productos de consumo compartió con su jefe varias ideas de estrategia, y este último se apropió de ellas frente a ejecutivos más importantes.
Michelle Zelsman, una asesora y escritora de Washington, dice que según su experiencia no se puede cambiar el comportamiento de un jefe reservado. Una vez trabajó con un empresario que había establecido una exitosa compañía tecnológica y estaba lanzando otra. Pero después de haber contratado a varias personas para trabajar con él, "mantuvo a todo el mundo en la ignorancia sobre sus estrategias y metas y sólo emitía órdenes diarias", dice.
"Yo le decía que debía decirnos qué mercados quería conquistar, su plan de negocio y aprovechar nuestra creatividad, pero él quería controlar todo". En un año, Zelsman y muchos otros habían renunciado y la empresa quebró.
Los jefes charlatanes pueden ser de varias categorías. Si son excesivamente competitivos, pueden compartir información que un colega le ha contado confidencialmente, en detrimento del colega.
Pueden lanzar rumores sobre otros ejecutivos y quejarse de órdenes que se les ha pedido cumplir. O pueden divulgar sus propios problemas personales o de carrera. Así, los empleados pueden ver a su jefe como un amigo y pueden cuestionar sus decisiones o imitar su comportamiento locuaz.
Una ejecutiva de alto rango en una gran empresa de productos de consumo adornaba sus órdenes con anécdotas sobre conversaciones privadas con otros altos ejecutivos. "Siempre nos contaba los chismes de las reuniones", dice Judith E. Glaser, presidenta ejecutiva de la firma de capacitación Benchmark Communications, que está asesorando a la ejecutiva.
Según dice Glaser, la ejecutiva se portó con ella "de la misma manera que con sus empleados". "Yo la interrumpí y le dije que no me hacía falta saber eso y que existe una mejor manera de comunicar eso llegando al grano".
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Que cosas. Fichando en el paro nunca me ha pasado eso.
SOY SUPERVISOR DE UNA PLANTA DONDE SE GENERAN INSUMOS PARA PLANTAS DE REFINACION DE PETROLEO, TALES COMO ELECTRICIDAD, VAPOR, GAS, AIRE, ETC
EN VISTA DE LO CRITICO QUE SE TORNAN LAS OPERACIONES EN UNA PLANTA DE ESTE TIPO, LAS ORDENES QUE SE EMITEN A DIARIO SON DIRECTAS Y PRECISAS HASTA MUCHAS VECES SOPORTADAS UN PROCEDIMIENTO ESCRITA CON EL FIN DE EVTAR ERRORES YA QUE UN ERROR EN UNA PLANTA DE ESTE TIPO PUEDE OCACIONAR FALLAS EN LAS UNDADES DE PROCESO REPRESENTAN PERDIDAS EN MOMENTO DADO MUY COSTOSAS PARA EL PAIS.
hulax