Al final, Julian Dibbell no logró su cometido. Pero por poco. Desde el verano (invierno en el hemisferio sur) pasado, Dibbell viene asegurando en su blog que el 15 de abril de 2004 informaría "al IRS (ente recaudador fiscal) sin faltar a la verdad que mi fuente principal de ingresos es la venta de bienes imaginarios y que gano más por mes con esa actividad que lo que he ganado como escritor profesional toda mi vida".
urante meses, estuvo comprando y vendiendo piezas de oro, armaduras y otros artefactos de Ultima Online con la intención de cumplir con la meta que se había autoimpuesto. Había decidido medir su éxito o su fracaso comparando sus ingresos mensuales como vendedor de bienes virtuales con su mejor mes como escritor. Pero la fecha tope llegó y pasó, y Dibbell, al final, se quedó corto por sólo 683 dólares.
Así y todo, Dibbell obtuvo una ganancia de 3.917 dólares en el último mes, lo cual correspondería a un ingreso anual de 47.000 dólares. Nada mal para tratarse de la compraventa de bienes que ni siquiera existen en el mundo físico.
"Me siento orgulloso de haber estado tan cerca de la meta", dice Dibbell. "Es obvio que perdí la apuesta, pero demostré que...uno puede empezar de cero y convertirlo en un medio de vida viable".
Ed Castronova, un profesor asociado de economía de Cal State Fullerton, indicó que estaba impresionado por los logros de Dibbell.
Al igual que Dibbell, Castronova actúa como moderador de Terra Nova, un blog colaborativo que se ocupa de temas vinculados con mundos virtuales, juegos y economías. En el artículo que publicó en Terranova el jueves, Castronova felicitó a Dibbell por sus esfuerzos y señaló que un sueldo anual de 47.000 dólares no es de despreciar. En rigor, escribió, ese nivel de ingresos supera el sueldo promedio de bailarines, curadores de museos y varias profesiones más.
Dibbell, sin embargo, mostró una actitud de humildad ante ese hecho.
"Miren más que quiénes estoy ganando", dice. "Bomberos, especialistas en drogadicción y maestros, qué vergüenza".
Y Castronova --que suele criticar la práctica de comprar y vender bienes virtuales en juegos como Ultima Online y EverQuest porque esa actividad le permite a la gente comprar su acceso a un nivel de juego para llegar al cual otros debieron invertir innumerables horas-no obstante dice que lo que hizo Dibbell no fue ninguna tontería.
"Se trató de un debate: ¿puede la gente en realidad ganarse la vida con esta actividad?", señala Castronova. "Y la respuesta es, 'Claro que sí'. Yo lo sabía, pero estuvo muy bien que Julian lo hiciera concretamente, así cuando la gente me pregunta puedo decir que no es sólo lo que yo supongo...Fue un gran aporte a la investigación en este terreno que alguien hiciera la prueba. Hay que tener agallas".
Sea como sea, ahora que el desafío ha llegado a su fin, Dibbell se enfrenta a la pregunta de qué hará en el futuro.
"Empecé con esta actividad preguntándome si podría ser una nueva profesión", dice. "Descubrí que se trata de un trabajo como cualquier otro, pero yo soy escritor, no hombre de negocios".
Por lo tanto, se va a concentrar en una nota sobre la propiedad intelectual en Brasil que está escribiendo para la revista Wired y en vender una propuesta para un libro vinculado con sus experiencias como vendedor de bienes virtuales.
Así y todo, Dibbell sabe que dejar su nuevo rol no va a ser sencillo, en particular porque todavía tiene miles de dólares en piezas de oro y otros elementos similares de los cuales deberá desprenderse.
"Va a ser difícil porque me queda ese stock y porque lo voy a tener que vender", señala. "Y sé que va a seguir acercándose gente a preguntarme 'Eh, ¿quiere comprar este castillo?'. Va a ser como tratar de dejar el submundo de las drogas".
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