Emilio Arenas tiene 62 años y hace 51 que comenzó a coleccionar lápices, llegando a reunir 10.200 ejemplares que ahora exhibe en un museo con esa y otras colecciones en una granja turística en Colonia, unos 170 kms al oeste de Montevideo.
l Museo Arenas de las Colecciones muestra actualmente los 10.200 lápices distintos. Emilio cuenta con el récord Guiness de 2002 y de 2005, y se apresta a presentarse nuevamente. También va a buscar el récord de su colección de 4.000 ceniceros.
Tras el primer récord de 2002, "recibí una llamada de Faber-Castel para visitar su fábrica en Alemania", cuenta Emilio con orgullo a la AFP. Fue recibido por el conde Anton Wolgans von Faber-Castel, quien le hizo un montón de obsequios y lo atendió a cuerpo de rey.
"Fue extraordinario. Me hizo sacar una foto publicitaria y me dijo: 'esta foto va a recorrer el mundo y usted va a recibir muchos lápices'. Y así fue", relata Emilio, que alterna su pasión de coleccionista con la elaboración de mermeladas, conservas y quesos en la granja familiar.
"Nunca pensé que fuera así. En 2002 tenía 5.500 lápices y desde esa fecha casi dupliqué la colección", agrega Emilio, que dice que en total hay 25 coleccionistas de lápices en el mundo.
"Me llegan de todo el mundo, de Alaska, de los lugares más insólitos. Tuve que ir a las embajadas para que me tradujeran las cartas y notas que llegaban de Grecia o Corea", indica.
En su colección, que ha reunido con "paciencia, perseverancia y obsesión", Emilio tiene desde un lápiz de 17 mm -"hay solo 10 en el mundo: 9 los tiene Faber y uno lo tengo yo"- hasta uno de 1,10 metros de largo, procedente de la ciudad brasileña de Itú, que queda a unos 120 km de Sao Paulo.
"Hace unos días, una señora de Illinois (Estados Unidos) me envió 36 lápices dedicados a los presidentes estadounidenses, de Washington a Kennedy", que "salieron en 1960 como homenaje a los presidentes", dice y exhibe una prolija caja de madera con vitrina para mostrarlos.
Su colección también incluye 1.600 lápices de propagandas comerciales brasileñas, varios con inscripciones de jeroglíficos egipcios y ya tiene en su poder los que salieron alusivos a Pekín 2008.
Pero la colección, que inició con 11 años, cuando "estando en la escuela, le voy a sacar punta al lápiz, y me doy cuenta de que no va a haber otro lápiz como ése. Le pido prestado uno a la maestra y le digo que voy a empezar una colección, y ella me dio dos: uno para la colección, y otro para escribir", cuenta con orgullo y señala aquel primer lápiz que despertó su pasión.
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Qué bien que esas cosas pasen.
Interesante saber de personas que valoran cosas que para otros nos pueden ser de poca trascendencia pero que en el fondo contienen todo el significado.
Pensar que así como con simples trazos sobre el papel se pueden dejar ideas valiosas y sentimientos nobles pueda tener cualquier persona la oportunidad de decidir si los incluye en su corazón.
Felicitaciones!
Que colección tan singular!
Estas aficiones me fascinan! Coleccionar es un arte que requiere de paciencia, perseverancia y obsesión, como lo dice el personaje de esta nota. Siempre he tenido la curiosidad e inquietud de hacer algo similar, pero hasta ahora no he podido... aunque me gusta guardar cosas antiguas diversas que en unos años tendrán un valor. Enhorabuena por Elmilio "El coleccionista de lápices"! Saludos desde Honduras a todos los que escriben aquí