Los barceloneses han adoptado un nuevo sistema de transporte público en bicicleta, el Bicing, una iniciativa municipal y privada cuyo éxito comienza a acarrear problemas a sus promotores, incapaces de satisfacer la demanda.
esde el 16 de marzo, todo aquel que tenga cumplidos los 16 años puede solicitar la tarjeta de abono al Bicing, enviando sus datos personales y bancarios a la página web del servicio y tener a su disposición una bicicleta todo el tiempo que quiera en Barcelona.
Los usuarios de este nuevo y revolucionario sistema, único en España, recibieron en su domicilio una tarjeta de abono de seis euros y válida por un año, que les envió el ayuntamiento. En una primera etapa se pusieron a disposición de los usuarios un total de 200 bicicletas distribuidas en 14 estaciones, en mayo la oferta se amplió hasta las 750 bicis en 50 estaciones, para acabar en el mes de julio con 1.500 bicicletas en 100 estaciones.
"Nuestro objetivo es contar con 3.000 bicis en toda la ciudad, a finales de año", explicó a AFP Miguel Querol, de Clear Channel. Clear Channel, líder mundial en publicidad exterior y compañía pionera en sistemas de gestión integral de préstamo de bicicletas en libre servicio, ampliará hasta 3.000 bicicletas y 200 estaciones el sistema Bicing de Barcelona.
"La gran acogida dispensada por los barceloneses al sistema de transporte público en bicicleta ha superado todas las expectativas. En apenas tres meses de funcionamiento se han registrado más de 61.000 abonados que ya han realizado más de 500.000 desplazamientos por la ciudad", añadió Querol.
Las terminales de entrega y recogida de bicicletas del Bicing fueron ubicadas en emplazamientos estratégicos para permitir la conexión entre diferentes modos de transporte público, cerca de estaciones de transporte ferroviario (metro y tren), aparcamientos públicos y equipamientos de interés estatal.
Paralelamente, se puso en marcha una oficina de atención al cliente.
El sistema Bicing funciona a través de una tarjeta de abono, nominal, unipersonal e intransferible, que identifica al usuario del sistema y que hay que utilizar obligatoriamente para disponer de una bicicleta en los puntos de recogida y entrega de bicis. Los abonos, de validez anual, dan derecho a usar las bicicletas durante 30 minutos, todas las veces necesarias, en un mismo día, dentro del horario del servicio, que coincide con el del metro de domingo a jueves (de 05H00 a 00H00 horas) y que los viernes y sábados se prolonga las 24 horas. A quienes superan los 30 minutos se les cargan 30 céntimos por cada tramo de 30 minutos, hasta un máximo de dos horas.
Es corriente en Barcelona ver gente de la ciudad y a muchos residentes extranjeros circulando en bicicletas blanquirrojas, de diseño moderno y diferente al de una bicicleta habitual. También se ve, en determinadas horas, las estaciones vacías de bicicletas o los mecánicos recogiendo aquellas con daños en grandes camionetas-talleres, para repararlas o reponerlas.
El éxito de la iniciativa hizo que se desbordara, ya que sus creadores pensaban que tendrían 15.000 usuarios potenciales el primer año, mientras se apuntaron ya 80.000, en tres meses.
Según datos de Bicing a los que tuvo acceso la AFP, la media de nuevos abonados al día es de más de 1.100 y en la última semana se habilitaron diez nuevas estaciones para responder a la demanda.
Calcularon que un buen precio de promoción -hace unos meses, cuando el clima no invitaba a pensar en el ciclotransporte- sería solo un estímulo que luego se podría modular, pero todas las previsiones quedaron desbordadas, sobre todo en los últimos meses, especialmente en las zonas de playa.
Hubo alguna protesta de usuarios por no encontrar bicicletas en algunas estaciones porque, al parecer, los usuarios de la zona alta de Barcelona "bajan" por la mañana, pero luego no regresan en bicicleta, sino en medios públicos para no pedalear por las cuestas.
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