La mediación social intercultural es una modalidad de intervención
de terceras partes en y sobre situaciones sociales de
multiculturalidad significativa entre actores sociales o
instituciones etnoculturalmente diferenciados con el objetivo de
favorecer la convivencia intercultural.

Hay determinados elementos de referencia que han ido haciendo que surja la Mediación Social Intercultural. Ya en 1997 se ofrecía una definición de partida:
OBJETIVOS:
La mediación social intercultural es una modalidad de intervención
de terceras partes en y sobre situaciones sociales de
multiculturalidad significativa entre actores sociales o
instituciones etnoculturalmente diferenciados con el objetivo
de:
El objetivo principal es favorecer la convivencia intercultural, trabajando en la construcción de una sociedad donde la diversidad cultural no implique una conflictividad insuperable, sino nuevas formas de relación social construidas a partir de la gestión y reformulación del conflicto y la riqueza que conlleva los contextos pluriculturales. Supone trabajar a favor de la cohesión social y de una integración de todos los individuos y grupos en un plano de igualdad:
La mediación no se debe limitar a la mediación en sesiones
específicas, sino que pretende alcanzar un objetivo más amplio de
convivencia intercultural.
Por ello puede hablarse de dos niveles de mediación:
Con este doble nivel de mediación se trabaja desde una triple perspectiva:
La mediación en sentido amplio parte de los mismos principios que la mediación en sesiones interpersonales, es decir, la metodología que se aplica en las intervenciones que componen esa mediación amplia utiliza principios e instrumentos de la mediación como la reformulación, la contextualización, la recontextualización, el punto de vista del otro, se trabaja en un contexto donde hay partes claramente reconocibles, etc.
PRINCIPIOS Y PLANTEAMIENTOS TEÓRICOS
1. CONOCIMIENTO DE LA REALIDAD:
El trabajo que realiza el mediador parte del conocimiento de la
realidad. Lo ideal es que sea capaz de adelantarse a los
acontecimientos de forma que se haga posible uno de sus objetivos,
que es la prevención del conflicto.
2. LEGITIMACIÓN DE LAS PARTES:
Al salir al encuentro de los distintos agentes es fundamental
escucharlos. Es llevar los principios de la mediación más allá de
actuaciones puntuales para aplicarlos al ámbito comunitario en
general: conocer las partes y escucharlas, rescatar lo que cada uno
identifica como válido y que deberán cambiar, legitimarlas, a
través del «empowerment» o nivelación de las partes. Esto implica
una visibilización de la población «minoritaria» para que también
puedan expresar su visión de las cosas.
Es importante transmitir una buena aptitud de escucha. Se tiene que
dar una actitud de apertura por parte del mediador hacia todas las
partes para después facilitar la posibilidad de que entre todas se
construya una nueva relación.
3. COMUNICACIÓN Y CONOCIMIENTO MUTUO:
También es importante la búsqueda de la comunicación y el
conocimiento entre las partes, como un primer paso para conseguir
el acuerdo. No se trata de llegar a un acuerdo cuando el conflicto
se ha hecho explícito, sino también de trabajar a través de ese
conocimiento mutuo, de esa comunicación, en la prevención y en la
construcción de la convivencia intercultural. Es un modo de
desactivar estereotipos, prejuicios y miedos hacia quienes son
diferentes a uno, de facilitar el diálogo y el entendimiento entre
las partes, como base para una buena convivencia.
4. NEUTRALIDAD:
Un principio metodológico esencial paralelo a los anteriores es el
mantenimiento de la neutralidad por parte del mediador con respecto
a las partes, lo cuál implica un distanciamiento metodológico hacia
las mismas. De este modo, el mediador no se posiciona de manera
personal.
La neutralidad no se refiere sólo a no tomar partido en los casos
de mediaciones en los que interviene, sino también a la
caracterización de su propia figura: el medidor no es un gestor de
recursos, sino una figura neutral que puede actuar de puente hacia
el acceso a recursos o resolución de conflictos.
Por eso, la labor del mediador no consiste «en dar la solución»
ante un conflicto, sino a servir de nexo entre las partes para que
sean ellas mismas las que lleguen a una solución o consenso. Para
ello, deben acceder a la mediación, de ahí la circulación con el
principio de voluntariedad.
5. VOLUNTARIEDAD:
Para que la mediación se produzca, las partes que formen parte en
el conflicto o problema tienen que acceder voluntariamente a que un
tercero forme parte de este proceso. Si alguna de las partes se
muestra en desacuerdo no se podría mediar.
6. EVITAR LA OCULTACIÓN DEL CONFLICTO:
El último principio es evitar la ocultación del conflicto. El
mediador no debe caer en confundir la prevención del conflicto con
evitar las expresiones que lo preceden. No se trata de evitar el
conflicto, sino de gestionarlo y regularlo a través de su
reconocimiento como forma de trabajar a favor de la convivencia,
porque esto no significa ausencia de conflicto.
Como conclusión, podemos decir que se ha pasado de atender las
necesidades de la población inmigrante de abordar la atención a
casos desde la complementariedad con otros profesionales a
potenciar la actuación en el ámbito comunitario.
MODELOS:
Existen distintos modelos y formas de mediar en función del
objetivo que persigamos, y sobre todo de la forma en la que actúe
el mediador ante el conflicto y con las partes implicadas:
1) Modelo del control por
el mediador:
El mediador puede convertirse en árbitro si piensa que las partes
están bloqueadas y son incapaces de crear un acuerdo por sí mismas.
El riesgo de este modelo es que el mediador pase demasiado
rápidamente al arbitraje, induciendo a los disputantes a no tener
paciencia sin realizar su trabajo empeñoso con ellos para crear una
amplia gama de soluciones.
2) Modelo
Intervencionista:
Realiza el papel poderoso de la mediación. Este modelo asume la
responsabilidad de defender los mejores intereses de las partes no
representadas en el conflicto. En este caso, se desarrolla sobre
todo la mediación en conflictos.
El mediador evalúa las opciones de los disputantes, crea opciones
adecuadas y mueve a las partes a la dirección deseada. El mediador
no puede pasar al arbitraje en caso de bloqueo, pero ejerce un
control sobre el proceso, y debe tener cuidado de no desarrollar un
rol confrontativo con los disputantes.
Esta mediación no asegura una comprensión total de su papel y la
plena exposición de las cuestiones que dividen a las partes. Sin
este compromiso no pueden realmente saber si la mediación resuelve
los problemas o crea otros nuevos.
3) Modelo del control por
los disputantes:
El mediador trata de facilitar un acuerdo que ellos mismos
controlen. Se tiene la opción de pasar al arbitraje y no le
interesa proteger a ninguna parte potencialmente afectada por el
desenlace. Simplemente, ayuda a los disputantes a crear el acuerdo
que ellos consideren apropiado.
A diferencia de los modelos anteriores, este es más neutral con
respecto a la distancia de poder. Sigue a cargo de un proceso que
alienta el conflicto abierto y encuentra su legitimidad en alguna
clase de autoridad centralizada.
4) Modelo de desarrollo
relacional:
Se centra menos en cuestiones que implican tareas específicas, y
más en abordar problemas de relación relacionados con la confianza,
el control y la afiliación. El mediador relacional busca una
comunicación abierta entre las partes para explorar las divisiones
relacionales y el modo de hacerlas a un lado, a fin de centrarse en
las cuestiones legales. Este modelo reduce la distancia de poder
entre el mediador y los disputantes.
Sin embargo, como el modelo promueve la discusión, no es fácil que
se evite el conflicto. También genera alguna incertidumbre al
encarar abiertamente el conflicto y pedir a las partes que asuman
riesgos y cambien su conducta relacional recíproca.
Otra descripción de los modelos de mediación es la realizada en
Estados Unidos. En este modelo se reflejan tres líneas de
pensamiento con distintas epistemologías, más centradas en la forma
de mediación que en el propio papel del mediador (como en el modelo
anterior). Podríamos decir, que este modelo es más acertado y
legitimado por la mayoría:
1) Modelo Tradicional -
Lineal de Harvard:
En este caso, la comunicación es entendida en sentido lineal,
consistente en dos individuos que se comunican cada no con su
contenido y el otro escucha. Aquí, la función del mediador es ser
un facilitador de la comunicación para poder lograr un diálogo que
es entendido como una comunicación bilateral efectiva centrada en
lo verbal.
El conflicto tiene una causa que es el desacuerdo. No se tienen en
cuenta que son muchas las causas que pueden haber llevado al
conflicto.
El método que se utiliza se basa en:
Las metas que se quieren lograr:
A modo de conclusión, podríamos decir que este modelo está
centrado en el acuerdo, sin tomar en cuenta las relaciones entre
las partes sino el contenido de la comunicación, por lo que no
intenta modificar las relaciones entre ellas.
2) Modelo Trasnformativo
de Bush y Folger:
Parte de los nuevos modelos comunicacionales prestando mucha
atención al aspecto relacional.
Se trabaja para lograr:
Por lo tanto, las metas a seguir son:
3) Modelo Circular -
Narrativo:
La comunicación es entendida como un todo en el cual están dos o
más personas y el mensaje que se transmite. Incluye elementos
verbales y no verbales. No hay una causa única que produzca un
determinado resultado, sino que existe una causalidad de tipo
circular que se retroalimenta.
Su método:
Las metas que queremos conseguir son:
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