Ella empieza por bañarse y derramar por todo el cuerpo suaves óleos
de fragancia y ambrosíacos chubascos, los perfumados vientos se
llevan la balsámica tormenta por el cielo, la tierra y todas las
etéreas sendas" (Homero) [...]

El baño siempre ha sido algo popular tanto en su versión de disfrute para el cuerpo como en su versión de higiene.
Ya los antiguos egipcios, especialmente el género femenino gozaban de este disfrute, así como los sirios, los romanos y los griegos todos ellos tomaban baños que se aromatizaban con aceites olorosos.
Llama la atención que estas civilizaciones tan antiguas tuvieran esta costumbre de baños tan lujosos mientras que, practicamente hasta el siglo XIX, no se extendiese por toda Europa.
Os pongo unas notas de Daniel McKenzie que aparecen en un uno de mis libros de aceites esenciales: "Nuestros abuelos solo se arriesgaban a darse un baño cuando los estimulaba, al parecer, un empujón. Nuestras abuelas, con su impecable ropa interior de blanco algodón o lino, tenían aún menos necesidad del baño. Además, a sus gazmoños y pudibundos ojos, la desnudez total que exige la inmersión completa habría equivalido aun estando a solas, a algo parecido a una gran indecencia. Antes de esta época o sea, hacia el siglo XVIII, las cosas estaban aún peor porque las damas de sociedad de entonces se pintaban la cara en vez de lavársela y mitigaban los efectos del infrecuente cambio de su ropa interior empapándose literalmente en almizcle y otros perfumes no menos seguros".
El baño aromático puede afectarnos de distintas maneras, primero el elegir las fragancias tenemos que elegir las que nos resulten agradables al olerlas pues entonces nuestro espíritu también estará acorde con esta elección. También afecta a la acción fisiológica de la esencial sobre el sistema nervioso y el resto del organismo.
Por ejemplo un baño tibio es relajante y sedante.
Un baño caliente es tonificante si es corto, pero si se alarga debilita.
A la hora de tomar un baño lo mejor es esparcir unas cuantas gotas del aceite esencial en el agua de la bañera justo antes de entrar en ella, y no es buena idea verterlos antes de que la bañera tenga el agua necesaria. Como ya os comenté en varias ocasiones hay que ser cautos con el uso de los aceites esenciales, pues los hay que son irritantes en contacto con la piel especialmente las personas que tengan la piel muy delicada (por ejem. la albahaca, la pimientas, la menta piperita), si no estamos seguros es mejor muy poquita cantidad que pasarnos, en principio de 3 a 5 gotas es suficiente.
En cuanto el aceite esté en el agua agitarla para que el aceite forme una película en la superficie, esta película oleosa nos envolverá la piel, tenderse hacia atrás y a disfrutar.
Otra forma de darse un baño es hacer una mezcla de aceite esencial con uno vegetal, esto esta especialmente indicado para personas con la piel seca, por ejemplo los aceites de almendra dulce y germen de trigo son muy adecuados para este fin; entre media y tres cucharaditas de aceite vegetal está bien. Se mezcla con el aceite esencial (recordar de 2-5 gotas) y se añade al agua de la misma forma que la anterior.
Al salir del baño y especialmente si tenemos la piel seca, es bueno bueno frotársela con un aceite perfumado sobre el cuerpo y dejarse secar, esto conserva la piel sana y flexible y deja una fragancia en el resto del día (y de esto doy fe)
Os dejo unas recetas para estos baños:
- Un baño refrescante, relajante: baño de limón: zumo de medio limón, 4 gotas de aceite esencial del limón y 1 gota de geranio.
- Un baño matinal tónico y vigorizante: 3 gotas de a. esencial de romero y 2 de a. esencial de enebro.
- Un baño estimulante y vigorizante: 1 gota de a. esencial de menta piperita y 4 gotas de bergamota.
- Y ¿qué tal un baño afrodisiaco?: 1 gota de a. esencial de ylang-ylang, 4 de sándalo y 1 de jazmín (muy caro el jazmín así que es optativo)
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