"El hombre de la paz" es de la Franja de Gaza. "El hombre de la esperanza" vive al otro lado de la frontera, en la localidad israelí de Sderot.
mbos anhelan el fin de la violencia, sueñan con la amistad entre israelíes y palestinos y con promocionar la paz.
Pero desde que el movimiento islamista de Hamás se hizo con el control del pequeño territorio costero en junio del año pasado e Israel cerró la frontera, los dos no han podido verse, menos aún trabajar en sus planes para un campamento de verano para niños de ambos lados de la frontera.
Así que han decidido mantener su amistad en el ciberespacio, creando un blog conjunto en inglés que cuenta la vida diaria de ambos lados del conflicto de Israel con Hamás y trata de obtener el final de la violencia.
"Queríamos abrir nuestras vidas y nuestro sufrimiento al mundo, y mostrar que no es solo un asunto político, que hay gente de verdad implicada", dijo a Reuters por teléfono "El hombre de la esperanza", un padre de tres hijos de 42 años.
"Queríamos mostrar que hay gente normal que está buscando alternativas a la violencia".
Ambos mantienen su identidad en secreto por temor a ser acosados, o quizá algo peor en Gaza, donde el diálogo puede considerarse una forma de colaboracionismo. Sus motes aparecen en el blog, www.gaza-sderot.blogspot.com.
Los milicianos de Hamás lanzan casi a diario cohetes que no suelen causar víctimas en territorio israelí, pero que mantienen a su población traumatizada. A cambio, el Ejército israelí ocupa frecuentemente la franja, y el año pasado mató a unos 300 palestinos, incluyendo decenas de civiles.
"MÁS FUERZA SUPONE MÁS COHETES"
Aunque después de que hace poco hubiera que amputar la pierna de un niño de ocho años muchos habitantes de Sderot pidieron que el primer ministro, Ehud Olmert, lanzase una dura operación militar en Gaza, "el hombre de la esperanza" sostiene que eso solo generaría más violencia.
"El hombre de la paz", un profesor, también pide la contención de Israel, así como el fin del lanzamiento de cohetes.
"Esto nos va a llevar a un futuro negro, y el final será tan malo", escribe "El hombre de la paz" en una de sus últimas entradas. "Mi voz está con la de mi amigo: acabad con la violencia en ambos bandos, necesitamos BUENAS personas para cambiar esta situación".
Los dos solían reunirse en Sderot. Pero ahora "el hombre de la paz", como la mayoría de los gazatíes, no puede dejar el enclave, así que les queda el teléfono, el correo electrónico y ahora el blog.
Danny Gal, cuya organización, Centro para Futuros Emergentes, les puso en contacto, dice que relacionar a particulares puede ayudar a cambiar la opinión pública y eventualmente cambiar la política.
"Sé que suena ingenuo, pero estamos ganado fuerza, la gente está cambiando de verdad cómo piensa e influyendo en las comunidades", dijo. "La gente tiene mucho poder y no se da cuenta de cómo pueden influir sobre sus líderes".
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