El fundador de Facebook, Mark Zuckerberg, está siguiendo los tweets de James Cunningham, el desarrollador escocés de 17 años que se hizo un hueco en los temas del momento de Twitter con una aplicación básica que twiteaba automáticamente sobre sí misma desde las cuentas de los usuarios. Cunningham también sigue a Zuckerberg como respuesta.
Zuckerberg no ha twiteado desde marzo de 2009, pero Cunningham es una de las incorporaciones más recientes a su lista de personas a las que sigue.
Paul Clarke, un blogger muy conocido publicó una defensa en la que afirmaba que Cunningham tenía "mucho talento".
Zuckerberg no parecía haber utilizado la aplicación Twifficiency, que calcula la "eficacia de Twitter" basándose en la cantidad de "gente que seguimos, cuánta gente nos sigue, con qué frecuencia twiteamos, y cuántos tweets leemos". La aplicación hizo sentir desprotegidos a muchos usuarios de Twitter al twitear automáticamente sus puntuaciones independientemente de si habían escogido "publicar mis resultados en Twitter", o no.
Incluso la ejecutiva de Google Marissa Mayer se vio puesta en evidencia cuando Twifficiency twiteó su puntuación de 0.
La aplicación ha causado una alarma general al twitear automáticamente sin permiso, lo que al parecer ha sido un accidente. La aplicación de spam fue el resultado del intento por parte de Cunningham de aprender a usar OAuth, el nuevo protocolo de autenticación de Twitter, según explicaba en un tweet.
Los usuarios a quienes preocupe Twifficiency no necesitan cambiar sus contraseñas porque OAuth concede a las aplicaciones acceso limitado sin revelar éstas.
Así pues, ¿le espera al joven Cunningham un empleo en Facebook? Lo más probable es que Zuckerberg enfatice con un joven hacker como él que se ha convertido en objetivo de las iras del público.
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