La octava sesión de reuniones del Comité para la elaboración de la Convención Internacional para Proteger los Derechos de las Personas con Discapacidad ha entrado en la recta final de sus negociaciones, que concluyen este viernes. Sin embargo, aún quedan muchos puntos por concretar, ya que hasta ayer tan sólo se habían cerrado 12 artículos de los 33 planteados.
esde el lunes 14 de agosto, delegaciones de los 192 países de la ONU, junto a organizaciones no gubernamentales, están reunidas en la sede del organismo en Nueva York para intentar aprobar el futuro tratado de derechos de las personas con discapacidad. Los participantes ya han alcanzado acuerdos claves en el borrador que se está elaborando. No obstante, aún quedan por perfilar muchos artículos para los que no ha habido consenso.
Ya en la última sesión de reuniones, en febrero de este mismo año, hubo un apoyo general a artículos sobre la igualdad y no discriminación, derecho a la vida, libertad y seguridad de la persona, tortura, castigo o tratamiento degradante, cruel e inhumano, explotación, violencia, movilidad personal y libertad de movimiento. Pero de momento, hasta la sesión de ayer sólo se habían cerrado 12 artículos, según la Comisionada de Género del CERMI, Ana Peláez Narváez, que se encuentra en Nueva York con la delegación española.
El objetivo de esta Convención, que pondría fin a los trabajos desarrollados desde el año 2002, es promover, proteger y garantizar el disfrute pleno y por igual de todos los derechos humanos por parte de los discapacitados. Abarca esferas como la accesibilidad urbana, la movilidad personal, la salud, la educación, el empleo y la participación en la vida política. Se trata de un tratado que afectaría a los más de 650 millones de personas con discapacidad que hay en el mundo, es decir aproximadamente el 10% de la población.
En la actualidad, sólo cerca de 45 países cuentan con una legislación referente a las personas con discapacidad, cuando las cifras apuntan a que el 80% de éstas viven en los países en desarrollo, donde el 90% de los niños con discapacidad no asisten a la escuela. En las naciones industrializadas, la tasa de discapacidad es más alta en los sectores sociales más marginados y un porcentaje muy elevado encuentra problemas, sobre todo, en el acceso al empleo.
A pesar de haber conseguido consensuar hasta ahora pocos artículos, está previsto que en la sesión de hoy se cierren otros tantos y las delegaciones negociantes ven grandes posibilidades de que el tratado pueda acordarse en esta octava reunión y esperan que la Asamblea General lo apruebe durante su próximo período de sesiones que empezará en septiembre. De ser así, la Convención entraría en vigencia cuando un número de países, aún por determinar, la ratifique. Dichos países quedarían vinculados jurídicamente por el texto y deberían incluir la nueva norma en sus legislaciones nacionales. Estos Estados tendrán que hacer cambios progresivos y proporcionales dependiendo de sus recursos, pero algunas medidas tendrán que implementarse inmediatamente. Si esta ronda de negociaciones tiene éxito, será el primer tratado sobre derechos humanos que se apruebe en el siglo XXI.
Los grandes asuntos tratados
En el transcurso de estos últimos días se están tratando en profundidad tres aspectos importantes, para pasar, finalmente a la aprobación definitiva del articulado con mayor rapidez. Estos grandes asuntos son referentes a la capacidad legal de las personas con discapacidad, sobre lo que aún no se ha conseguido el consenso; la concreción del lenguaje en términos como discapacidad, entorno accesible, personas con discapacidad, etc., cuestión que está generando un gran debate; y la inclusión del género como una variable para la defensa de los derechos de las personas con discapacidad.
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