La venta del Wall Street Journal al magnate de prensa Rupert Murdoch marca una nueva etapa en la concentración de los medios en Estados Unidos en una decena de grandes grupos, para desesperación de los defensores de la pluralidad de opiniones.
Es bueno para él, y una verdadera pena para los lectores", comentó a la AFP Victor Navasky, presidente de la Columbia Journalism Review. "Esto se inscribe en la tendencia a la concentración de los medios, cada vez menos personas o grupos poseen más y más medios, y hay cada día menos pluralidad de opiniones, de voces alternativas", dijo.
Según el sitio 'Stop Big Media', en Estados Unidos no hay más que seis grandes grupos de los cuales la mayoría de los norteamericanos se nutren de informaciones: AOL-Time Warner, Disney (ABC), Viacom, General Electric (propietaria de NBC), News Corp. y CBS. Ya eran unos cincuenta en 1983, reducidos a 30 en 1987. Sin olvidar de los surgidos de las nuevas tecnologías: Yahoo!, Microsoft y Google. Debilitada por internet, que le quita ingresos publicitarios y lectores, la prensa escrita es un blanco vulnerable para los conglomerados.
Muchos grandes grupos de prensa han cambiado de manos en los últimos dos años. A comienzos de 2006, el grupo Knight Ridder y sus 90 publicaciones habían sido retomados por su rival McClatchy por 6.500 millones de dólares. En abril, el grupo Tribune, propietario de títulos como Los Angeles Times y Chicago Tribune, así como cadenas televisivas, aceptó ser adquirido por 13.000 millones de dólares por el magnate inmobiliario Sam Zell.
Pero si la venta de Tribune suscitó un cierto alboroto, la compra del WSJ por Murdoch desencadenó críticas, que acabaron dirigidas contra Murdoch y en defensa del periodismo independiente. El caso reunió dos extremos: el Wall Street Journal, con sus artículos largos, austeros y sin fotos, simboliza la resistencia al sensacionalismo, mientras que Murdoch es conocido por sus tabloides provocativos.
Jim Ottaway Jr., cuya familia posee el 6% de los derechos de voto de Dow Jones, calificó recientemente al New York Post, el tabloide estadounidense de Murdoch, y a su cadena Fox como "amenaza clara contra el periodismo honesto estadounidense" y acusa al magnate de "distorsionar los medios concentrados en sus manos para favorecer sus intereses personales, políticos y económicos".
Para la asociación independiente Free Press, "la venta del WSJ a Murdoch sería mala para el periodismo y peor aún para la democracia". "El costo de dar una empresa a un hombre con tanto poder mediático es simplemente demasiado elevado," declaró Free Press en un comunicado.
"Murdoch ya posee los canales de televisión más vistos del país, editoriales, estudios de cine, diarios de opinión, cada cual más vulgar y más destructivo. Realmente queremos que controle también la más importante fuente de informaciones del mundo de los negocios?", preguntó Timothy Rutten, editorialista de Los Angeles Times.
A la inversa, los medios financieros aprobaron el negocio. Brian Rogers, presidente del fondo T. Rowe Price, principal accionista de Dow Jones fuera de la familia Bancroft, resumió el sentimiento de Wall Street al preguntar: "¿Quién puede afirmar que Rupert Murdoch es tan malvado?"
Muchos creen también que internet ha creado un nuevo orden: "El temor por la concentración de los medios suena anacrónico en un momento en que la blogósfera permite la expresión de múltiples opiniones", subrayó Paul La Monica, redactor en jefe del sitio CNNmoney. Una opinión que no es compartida por Victor Navasky, quien cree que internet no puede reemplazar la diversidad de la prensa: "la mayoría de los sitios web son compilaciones de cosas que ya fueron escritas o de opiniones, pero hay muy poco de reportajes originales y ninguna verificación de los hechos", afirmó.
Si quieres recibir cada semana las noticias más interesantes suscríbete a nuestro boletín.
Entérate de cuándo hay nuevos comentarios