Megan Fox no levanta cabeza. Desde que saliera por la puerta de atrás de la saga de Transformers, la actriz acumula fiasco tras fiasco. La última evidencia de sus horas bajas es que su nueva película, Passion Play, no se estrenará en cines e irá directamente al mercado de DVD.
Passion Play nos lleva hasta Los Angeles en los años cincuenta donde una bella joven llamada Lily (Fox) vive sometida a los deseos de un gángster despiadado (Murray). En su camino se cruzará Nate (Rourke), un trompetista que no ha tenido mucha suerte en la vida y que será la única esperanza de salvación de la joven.
Ni siquiera las sensuales escenas de Fox, que destapa todos sus encantos en la película, han servido para que pase aunque sea fugazmente por las salas de cine. Y es que la bella actriz está ya lejos de ser la estrella que fue hace pocos años y acumula fracaso tras fracaso en taquilla. Jonah Hex o Jennifer's Body son buena prueba de ello.
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