China no escapa al fenómeno de los diarios personales en internet, más conocidos como 'blogs', con cerca de un millón de páginas de este tipo, en las que tratar informaciones sensibles, como las de tipo político, llevan al juego del ratón y el gato con la censura comunista.
No obstante, para él, "hablar libremente es un derecho de nacimiento". "El dinero puede comprar las empresas, pero no puede impedirnos hablar", concluye.
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