Un nuevo concepto de comunicación publicitaria basada en el marketing directo triunfa en Estados Unidos. Se trata de las tiendas pop-up, que nacen para combatir la saturación publicitaria. Las grandes marcas han puesto en marcha esta iniciativa que convierte a los propios comercios en reclamos publicitarios. Las pop-up son tiendas que se instalan en las mejores zonas comerciales de la ciudad, con una gran inversión en diseño y publicidad, pero que cierran sus puertas en un corto periodo de tiempo, en semanas o, incluso, días.
l objetivo de estas tiendas temporales es impactar en el público en el lanzamiento de una empresa o de una línea de productos concreta.
El último ejemplo lo ha protagonizado la multinacional Kodak, que acaba de abrir una tienda pop-up en el Soho neoyorquino, con el único objeto de dar a conocer su clara apuesta por el mundo digital. Además de mostrar los nuevos productos, esta tienda de casi 300 metros cuadrados organizará durante todo el mes de noviembre charlas y talleres sobre fotografía digital. Al finalizar el mes, desaparecerá.
También han tenido tienda pop-up las aerolíneas de vuelos baratos Song y EasyJet; así como Levis, que abrió en Manhattan una tienda en la que durante cuatro semanas se vendían sólo pantalones del modelo 501. A ellas se han unido otras muchas en los últimos meses, como MTV, Sony, Ericsson, o Adidas.
En España, una experiencia de este tipo fue puesta en marcha por la marca de relojes suizos Swatch, que ocupó durante algunas semanas un local de una antigua juguetería en la céntrica calle Preciados de Madrid. En la actualidad continúan las obras para instalar en ese mismo local una tienda fija de la marca de relojes.
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