La industria editorial mundial, en particular los pequeños agentes del sector, no han sabido aprovecharse de la invasión de internet para crear otras formas de acceso a los libros, estiman los profesionales reunidos en la Feria Internacional del Libro de Fráncfort.
Los lectores se han posicionado en internet mucho más rápidamente que los editores", resumió Marco Olavarría, de la agencia de consultores alemanes Kirchner and Robrecht. "La demanda es enorme, pero parece que todo el mundo ha dejado las ventas de libros 'on-line' a Amazon y otros pesos pesados del sector. No hay ninguna estrategia creativa, los editores no han comprendido la nueva demanda creada por ese nuevo mercado", agregó el consultor, que condujo en Fráncfort una mesa redonda sobre las "nuevas perspectivas de la edición".Para Bernd Zipper, asesor en tecnología de la agencia Zipcon Consulting, el mundo editorial es "particularmente alérgico a las nuevas tecnologías", se "durmió" en el momento de la llegada de internet. En cambio, Ingo Eichel, responsable de "fabricación" para la gran editorial alemana Springer, no cree que los editores hubieran podido ganar más con mayor presencia en las ventas 'on-line'. "Si el internauta puede elegir entre una multitud de vendedores corre el riesgo de perderse", apuntó.
Pero esta parcelación no ayudaría necesariamente a los pequeños editores, que subsisten ante los gigantes de la industria editorial, un mercado mundial en el que aparecen 1,2 millones de novedades al año. Para Marie-Catherine Vacher, de la 'pequeña' casa editorial francesa Actes Sud, el problema no es su presencia en internet, sino el "esnobismo" con el cual los consideran sus competidores más conocidos: "Los críticos nos esquivan, porque nosotros nos hemos hecho un nombre traduciendo autores extranjeros, y ahora debemos probar que podemos editar también a los grandes autores franceses". Falta que internet ofrezca nuevas oportunidades a los escritores sin editores. Con el desarrollo de la impresión digital, los autores pueden enviar sus manuscritos a los impresores 'on-line' y, por una suma que varía entre varios centenares y millones de euros, reciben por correo los libros perfectamente encuadernados y con un aspecto muy 'profesional'.Si quieres recibir cada semana las noticias más interesantes suscríbete a nuestro boletín.
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