Mientras algunos medios gráficos y audiovisuales prefieren apoyar la figura del actual presidente norteamericano, argumentando que un opositor debería por fuerza tratar de congraciarse en el primer mandato con el lobby israelita de Estados Unidos, otros apuestan a la nueva mirada que puede dar Kerry a la cuestión palestina y a la guerra en Irak.
ue los países árabes deberían estar interesados en la carrera electoral de Estados Unidos no es una sorpresa. Pero lo que sí puede sorprender es el grado en el que apoyo de la prensa en lenguaje árabe está dividido entre el presidente Bush y el senador John Kerry.
Ninguno de los dos es demasiado admirado por los editorialistas árabes, que sólo esperan que gane las elecciones el menor de los dos males, cuando se trata de distinguir cuál de los dos puede cambiar la realidad de la política americana en su región. Lo que sigue son pasajes de la cobertura de ambos bandos árabes:
En apoyo de Bush
El doctor Abd al-Wahhab al-Afandi, escribiendo en Al-Quds al-Arabi (Jerusalén árabe), un diario independiente con base operativa en Londres, apoya al presidente Bush, diciendo que puede temerle menos al lobby sionista en su segundo período de gobierno.
Para los votantes árabes americanos y musulmanes, es totalmente lógico rechazar a Bush, que prácticamente anunció una guerra al pueblo árabe. Y que se excedió como ninguno de sus precursores en el apoyo a Israel. No obstante, Kerry no representa una solución mejor desde el punto de vista de los intereses árabes, ya que los demócratas, como es bien conocido, son firmes aliados de Israel, y ese es el mismo factor que empujó a los árabes y musulmanes a preferir a Bush sobre Al Gore, su oponente en las ultimas elecciones.
Un presidente elegido por el primer período estará preocupado por su futura reelección sigue diciendo el editorialista-, lo que lo forzará a ejercer toda su influencia para ganarse el afecto del lobby sionista e ignorar a los árabes y musulmanes. En cambio, un presidente en su segundo período no necesita un apoyo político directo y estará más preocupado con inmortalizar su nombre en la historia con logros importantes. Por esa misma razón el ex presidente Clinton estuvo tan ocupado en su segundo periodo en implementar los acuerdos palestino-israelíes.
El mantener a Estados Unidos en Irak, y el interés por trabajar muy estrechamente con los estados del Golfo, son razones para apoyar al presidente Bush, escribe Abdullah Bisharah, en Al-Seyassah (Política), un diario simpatizante del oficialismo en Kuwait.
Las declaraciones y discursos de su competidor Demócrata, el senador John Kerry, no transmiten seguridad de la continuación y el fortalecimiento de la presencia norteamericana en Irak, agrega el experto.
Además dice- uno no se da cuenta de la dificultad de la situación que podría producirse en la ausencia de un activo trabajo de Estados Unidos en la región, porque el debilitamiento de su posición podría instigar a quienes están actualmente en retirada a interferir en una forma más intensa y efectiva en los problemas internos de Irak. La región del Golfo está todavía rodeada de regímenes inestables y ambiciosos, que muestran una lucha interna entre extremistas rígidos y moderados sometidos a la presión de sus rivales. También está el esfuerzo de extremistas iraníes de llegar a manejar armas nucleares, que, según ellos, les garantizará una suerte de impunidad contra ataques de naciones vecinas o del propio Estados Unidos.
En apoyo de Kerry
Un editorial de Al-Quds al-Arabi rechaza al presidente norteamericano por sus acciones en Irak y sus políticas vinculadas con el conflicto palestino-israelí.
El presidente Bush dirigió críticas hacia el estado israelí en su discurso dado en las Naciones Unidas, donde hizo un llamado por el congelamiento de los asentamientos en las tierras árabes ocupadas, y un fin de las humillaciones del pueblo palestino expresa el texto-. No obstante, no fue esa la primera vez que levanto esas criticas, porque lo hizo en discursos anterior, pero no cambió con eso nada sobre el terreno.
El presidente Bush prosigue-, aunque habla de actos de humillación que sufre la gente bajo la ocupación, no impuso ninguna medida punitiva sobre el gobierno de Israel para terminar con esas mismas humillaciones. En cambio, ha usado el arma de su veto en el Consejo de Seguridad de la ONU para amparar esas prácticas, que son completamente incompatibles no sólo con la ley internacional sino con los principios de la libertad que rigen en su propio país.
Prosigue diciendo que el presidente Bush debería hacerse responsable por las acciones y no por las palabras, especialmente en los casos del enfrentamiento palestino-israelí.
Rashid Hasan, escribiendo para Addustour (La Constitución), un diario oficialista de Jordania, opta por la figura de Kerry por considerar que podrá ser capaz de abandonar las políticas de Bush en la cuestión de Irak.
El candidato demócrata anunció una plataforma clara y directa para diseñar un plan para la guerra en Irak, y dio seguridades de que está poniendo sus manos sobre la herida que ha causado a los ciudadanos americanos dejar de dormir y sufrir el dolor en carne propia.
Agrega que Kerry, o en todo caso sus asesores, han decidido esta solución después de que su candidato cayera detrás de Bush en las encuestas, y especialmente luego de la Convención Republicana celebrada en Nueva York. Y su solución es el abandono de Irak dentro de los próximos cuatro años, como una forma de rechazar las políticas duras de Bush, que han enclavado a Estados Unidos en una guerra sin fin a la vista.
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