Algunos fracasos puntuales, sumados a la poca participación que les da Disney a los dueños de los locales de McDonalds, amenazan con partir el acuerdo que une a ambas compañías desde 1996, y que permitió la promoción de numerosos éxitos de taquilla cinematográfica.
n Oak Brook, Illinois, sede de los cuarteles centrales de McDonalds, las aguas no están tranquilas. En realidad, la inquietud proviene de las empresas franquiciantes, y el destinatario tiene un nombre: The Walt Disney Company.
No es fácil, ni siquiera para McD., pelearse con un gigante del
entretenimiento de esa magnitud. Pero a ocho años de firmado el
pacto de cooperación promocional entre la cadena de fast food y
Disney, hay demasiadas voces disconformes entre los más de 30.000
propietarios de franquicias.
Los primeros tiempos fueron felices. Éxitos como Aladdin
preanunciaban una larga y fructífera relación. La idea era simple:
unir las imágenes de ambas compañías en las Happy Meals, para que
los productos de McD. tuvieran un fuerte respaldo de regalos,
juguetes y otras tentaciones infantiles
Pero las cosas están fallando. Ya desapareció el efecto novedad, y
algunas películas de Disney alternaron éxitos y fracasos. Las
franquicias protestan, porque deben afrontar las compras de los
juguetes y otros premios del Happy Meal y también pagar la
publicidad local.
A pesar de que films como Lilo & Stitch y Pirates of the
Caribbean fueron exitosos, otros redondearon un sonoro fracaso:
Treasure Planet y Atlantis: The Lost Empire. Otro motivo de queja:
el programa de promociones está fijado por Disney para todo el
año, sin que McD. pueda opinar demasiado al respecto. Lo que
decide Disney es ley, pese a que ambas empresas deberían participar
en la gestación de las promociones con iguales derechos, dijo una
fuente de la cadena que pidió se mantuviera el anonimato.
Un poder potenciado
Con esta asociación con McD., Disney puede usar el extraordinario
alcance de la cadena para promover nuevas películas tanto en los
locales como en avisos que la cadena de restaurantes publica y
paga. Eso es muy valioso para un estudio cinematográfico en un
momento en que los costos de filmación están cada vez más
altos.
Para ellos, perder McDonalds sería una enorme traspié dijo Peter
Sealey, profesor adjunto de marketing en la Universidad de
Berkeley. Cuando McDonalds promueve un film, excede el
presupuesto del estudio.
El pacto con Disney fue forjado en un tiempo en que McD. tenía
pocas cartas por jugar. Las dos compañías habían trabajado juntas
desde los 80 hasta que surgieron desacuerdos sobre algunas
promociones de films. Burger King saltó a ocupar el lugar, y la
promoción de The Lion King fue un verdadero suceso. Luego de ese
episodio, los ejecutivos de McDonalds se juramentaron en traer de
regreso al estudio Disney como su aliado dilecto.
La reconciliación fue un acierto y duró varios años. Algunas de las
Happy Meals más vendidas tuvieron temas de Disney, como Inspector
Gadget, 101 Dalmatians y Winnie the Pooh.
Pero después todo se oscureció. Surgieron competencias cada vez más
agudas, mientras Burger King seguía dando pelea. Un consultor
resumió la situación de este modo: Cuando firmaron el acuerdo en
1996, McDonalds estaba de rodillas y Disney, en su máximo
esplendor. Pero ahora es un paisaje completamente diferente. Nadie
en la cadena quiere despreciar a Disney. Pero a esta altura no hay
razón para mantener un pacto de exclusividad.
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me cago en macdonal capitalista del orto !