Una de las acusaciones más duras de los demócratas contra el presidente Bush es que con su política económica ha hecho perder al país más de un millón de puestos de trabajo. La Casa Blanca respondió desde ayer a ese cargo con un spot fuerte, titulado Pesimismo, que deja a Kerry en la posición de estar hablando sin fundamento y con datos atrasados.
e llama Pesimismo, y amenaza ser un nuevo punto de fricción entre los responsables de las campañas electorales de George Bush y John Kerry en Estados Unidos de América. Es un spot del Partido Republicano que se estrenó ayer en varios canales de cable del país apunta a destruir uno de los caballitos de batalla del candidato Demócrata: que con Bush el país ha perdido más de un millón de puestos de trabajo.
En el comercial, un narrador, con fondo de imágenes del Presidente hablando frente a una bandera norteamericana, dice: Después de la recesión, del 11 de septiembre y de la guerra, nuestra economía llegó a protagonizar diez meses seguidos de crecimiento. Vive el periodo más largo de alivio de impuestos de toda la historia. Se agregaron 1.400.000 puestos de trabajo desde agosto. La inflación, los intereses y las tasas de las hipotecas bajaron. Hay un récord de propietarios de viviendas. ¿Y qué respuesta le da a esto John Kerry? Está hablando de la Gran Depresión. Una cosa es segura: el pesimismo nunca creó una vacante de trabajo.
Imágenes de acción
Mientras esto se dice en off, aparecen, tras las imágenes del jefe de Estado y su esposa Laura en una escena que ya había aparecido en un spot anterior, escenas de una calle llena de gente, un comercio de venta de calzado, un hombre sonriente hablando por teléfono en su escritorio, una casa en construcción y una familia dirigiéndose hacia la puerta principal de su vivienda. El pack final se reserva para el rival: el senador John Kerry pronunciando un discurso.
El aviso capitaliza las nuevas cifras de crecimiento del empleo que anunció el gobierno el viernes pasado. Trata de mostrar a Bush como un conductor confiado de la recuperación económica, y recordar de paso a los televidentes que fue justamente él quien ha bajado los impuestos entre 2001 y 2003.
Pero el efecto electoral de la política impositiva del gobierno no es cosa definida; está en pleno debate. Los demócratas sostienen que los recortes les dieron mucho más a los ricos que a las clases medias y bajas y que han conducido a un déficit de presupuesto nacional cada vez más acentuado. Los republicanos, en cambio, acreditan el aumento del trabajo a esas bajas de impuestos. Los demócratas sostienen que desde que asumió Bush el número total de empleados declinó en 1.200.000.
El dato importante es que si la recuperación de empleos continúa al ritmo actual, para el tiempo de las elecciones (noviembre próximo) se habría eliminado ese déficit de puestos en la economía norteamericana.
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