La tabloidización, en Gran Bretaña; los diarios gratuitos -los llamados commuter newspapers- que siguen el modelo de Metro y 20 Minutos; los "nuevos gratuitos" de Estados Unidos, junto con los periódicos para jóvenes, forman un cuarteto que durante 2003 ha demostrado una gran eficacia en la captación de nuevos lectores, en un escenario de caída progresiva de la audiencia y la circulación en la industria mundial de periódicos. Pero el cuarteto es quinteto, ya que los periódicos comunitarios semanales y los periódicos alternativos también han demostrado la misma eficacia en los últimos tiempos, logrando además incrementos en la inversión publicitaria por encima de la media en mercados como el estadounidense.
l fenómeno de la prensa gratuita de información general ha vivido en los últimos meses un intereante impulso en el mercado de periódicos estadounidense, que ha visto cómo este tipo de diarios se convierten en un arma eficaz en la captación de nuevos lectores o en gancho para atraer audiencias hacia periódicos de pago. Estos, junto con los periódicos para jóvenes y la llamada tabloidización que The Independent y The Times han emprendido recientemente, constituyen ejemplos reales -y parece que eficaces- de la preocupación de los editores por ganarse a los lectores del futuro.
Pero el fenómeno de los gratuitos en Estados Unidos no se reduce sólo al modelo de los commuter newspapers, los diarios que captan la atención de quienes acuden al trabajo cada mañana en los medios de transporte público de las grandes ciudades, y que tienen en Metro o 20 Minutos a sus representantes más conocidos.
El boom que ha supuesto la aparición de periódicos como Express, el tabloide gratuito de The Washington Post, destinado a captar al público más joven, de entre 18 y 34 años, que se considera poco interesado por la propuesta informativa que le plantea el Post; la llegada de amNewYork, de la mano de Tribune Co., para cautivar a los lectores neoyorquinos con su fórmula gratuita; o el lanzamiento de A.M. Journal Express, con su formato de fácil lectura, textos cortos, y que compite por la publicidad con la radio en las horas punta de llegada y vuelta al trabajo y también con la prensa alternativa, ha hecho que no se prestara la debida atención a un tipo de periódicos -los gratuitos semanales comunitarios- caracterizados por los contenidos hiperlocales, de política vecinal y deporte escolar, y a los semanarios gratuitos de noticias alternativos, que son periódicos urbanos, irónicos, con una gran carga de opinión y con identidades y enfoques muy heterogéneos. Ambos modelos han demostrado estar tan fuertes o más que los recién llegados.
El pasado mes de octubre, Mediabriefing se hacía eco de un estudio realizado por la Canadian Community Newspaper Database Corporation que mostraba que el 71,5% de los canadienses de habla inglesa leen periódicos comunitarios. Este tipo de publicaciones se ha convertido en el medio de mayor penetración del vecino estadounidense, donde la industria de periódicos comunitarios supone un negocio cercano a los 1.000 millones de dólares, y congrega a 1.000 cabeceras que tienen una circulación total de 11,2 millones de ejemplares semanales.
Ahora se conocen algunos datos del mercado de periódicos en Estados Unidos que reflejan la pujanza de este tipo de periódicos, incluso en un año de grandes novedades y de lanzamientos espectaculares de gratuitos que han puesto en alerta a muchos diarios tradicionales.
MediaPost explicaba ayer que, aunque la prensa local de Estados Unidos no ha vivido 2003 como uno de sus mejores años, los periódicos alternativos sí han registrado crecimientos que merece la pensa considerar. Según el Alternative Weekly Network (AWN), en estimaciones recogidas por MediaPost, el gasto publicitario en este tipo de publicaciones creció un 6% imponiéndose al aumento total de la industria norteamericana de periódicos. Grandes periódicos semanales alternativos como The Village Voice en Nueva York, o LA Weekly en Los Angeles han destacado por su fortaleza de ventas el pasado año, y esto ha animado a alguno de los principales editores a considerar estos periódicos alternativos como otra herramienta eficaz de captación del segmento de jóvenes adultos.
Estos editores seguirían el ejemplo de la compañía editora de
The Washington Post -editora además del gratuito Express- que, a
través de la subsidiaria Community Newspaper Group, cuenta con una
cadena de 35 periódicos gratuitos locales que tiran más de un
millón de ejemplares semanales en tres condados cercanos a la
capital estadounidense; o el ejemplo de los periódicos alternativos
semanales gratuitos, como Street Miami, una herramienta utilizada
por los editores de The Miami Herald para llegar a un público
joven, de la misma forma que El Nuevo Herald busca la audiencia
hispana de Miami. Por cierto, en Europa destaca el caso de Avis-1,
un semanario alternativo que se distribuye con el Aftenposten,
diario de pago que pertenece a Schibsted, uno de los gigantes
mundiales, junto con Metro International, en el negocio de los
diarios gratuitos de información general.
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