Conrad Black, uno de los mayores magnates de la prensa internacional, se resiste a aceptar su pérdida del control del imperio periodístico Hollinger tras la revelación que él y otros ejecutivos se han beneficiado de pagos irregulares. Black, fiel a su estilo polémico y combativo, afirmó el martes en Toronto durante la presentación de su último libro -una biografía del presidente estadounidense Franklin Delano Roosevelt- que no ha cometido ningún delito y que no irá a la cárcel.
l magnate está acusado de repartir 32 millones de dólares entre
sus directivos, incluidos más de 7 millones para él mismo.
"
No hay ninguna sugerencia de incorrección", dijo Black refiriéndose
al comunicado que Hollinger emitió el lunes para informar de que Black
renunciará como director ejecutivo de la compañía que controla
periódicos como "Jerusalem Post", "Chicago Sun Times" o "The
Daily Telegraph".
A pesar de lo dicho por Hollinger en ese mismo comunicado, Black negó que
haya perdido el control del imperio periodístico que inició en
la década de los años 1960 en Canadá.
"
Sigo siendo el presidente, sigo siendo el presidente de la compañía
matriz, sigo siendo el accionista mayoritario. Soy el codirector del proceso
estratégico. Soy el presidente del "Telegraph". Y he ganado
50 millones de dólares ayer. Es algo a lo que me podría acostumbrar",
añadió.
Lord Black of Crossharbour -título que la reina de Inglaterra le otorgó en
1999- se refería a la espectacular subida de las acciones experimentada
por Hollinger una vez que se hizo pública la decisión de los
accionistas de prescindir de sus servicios.
Pese a esa ganancia, Black rechazó de plano que vaya a devolver un sólo
dólar de la cantidad que le acusan de apropiarse, aunque reconoció de
forma implícita la irregularidad cometida.
"
Me disculpo. Pero recuerden, una disculpa es una cosa, escribir un cheque por
siete millones es algo distinto. Asumo mis responsabilidades", dijo.
Black no es ajeno a la polémica y desde muy temprana edad ha probado
sus habilidades para hacerse con dinero.
Nacido en Montreal hace 59 años, a la edad de 8 años compró su
primera acción y a los 15 fue expulsado de un prestigioso colegio de
Ontario por vender entre los estudiantes los resultados de exámenes que
había robado.
La otra pasión de Black han sido los medios de comunicación que
le han servido para afianzar sus ambiciones sociales y políticas.
Tras conformar un imperio editorial en Canadá, en 1985 puso el ojo en
el Reino Unido, donde compró "The Daily Telegraph" y el "Sunday
Telegraph" y posteriormente la revista "The Spectator", lo que
eventualmente le proporcionaría tanto la nacionalidad británica
como el título de lord.
Firme defensor del Estado de Israel, en 1989 compró el "Jerusalem
Post" y en 1994 el "Chicago Sun Times", el décimo mayor
periódico de Estados Unidos.
Pero su principal golpe de efecto fue a finales de los años 90 en Canadá con
la creación del periódico conservador "The National Post" con
la confesa intención de derribar el Gobierno liberal de Jean Chrétien.
La revancha de Chrétien se produjo poco después cuando Black perdió en
los tribunales una demanda contra el Gobierno por bloquear, en base a una ley
de 1919, el nombramiento de lord que le otorgó la reina de Inglaterra.
Las leyes canadienses prohíben a sus ciudadanos aceptar títulos
extranjeros y deja al Gobierno la potestad de hacer excepciones o aplicar
dicha ley.
Cansado de la situación, Black renunció a la nacionalidad canadiense
y en octubre de 2001 -poco después de desprenderse de su participación
en "The National Post"- toma siento en la Cámara de los Lores
británica con el título de Lord Black de Crossharbour.
Paradójicamente, la caída en desgracia de Black coincide exactamente
con el anuncio de que Chrétien dejará de ser primer ministro el
próximo 12 de diciembre.
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