Acostumbrada a reinventarse a sí misma cada pocos años en su poco más de un siglo de vida, la fábrica de sueños apuesta ahora por las películas en tres dimensiones.
l año pasado se alcanzaron datos históricos de taquilla en Estados Unidos, con 36.300 millones de dólares recaudados, pero la industria del cine sabe que se enfrenta a una crisis sin precedentes, con enemigos tan poderosos como las descargas por internet, el cine en casa y los videojuegos.
Los grandes estudios reunidos la pasada semana en Las Vegas anunciaron el jueves un plan para convertir 10.000 cines en salas de proyección 3D. La compañía de animación Dreamworks adelantó asimismo que en el futuro todas sus películas se rodarán en este formato. Ahora mismo hay una treintena de títulos en marcha que aprovechan esta tecnología, saludada por las «majors» como la tabla de salvación a la que se agarrará la industria en estos comienzos de milenio.
La mayor innovación en 70 años
Jeffrey Katzenberg, director ejecutivo de Dreamworks y productor de títulos como «Shrek» y «Espantatiburones», afirmó que el 3D «es nada más y nada menos que la mayor innovación que ha llegado al cine desde la llegada del color hace 70 años». El directivo destacó otra ventaja añadida: los espectadores «están dispuestos a pagar un precio especial si su experiencia es especial». En efecto, según informa «The New York Times», los cines cobran hasta cinco dólares más por una entrada en películas como la reciente «Hannah Montana», un fenómeno que ha abierto los ojos a muchos (con ayuda de las gafas). Incluso filmes como «Beowulf», no muy bien recibido por el público, recaudó el doble en las salas que lo exhibían en 3D que en las tradicionales en 2D.
Los próximos taquillazos que ya otean por el horizonte son la nueva versión de la novela de Julio Verne «Viaje al centro de la Tierra», que se estrenará el próximo verano con Brendan Fraser como protagonista, y la comedia animada «Monsters vs. Alien», que intenta heredar el espíritu de los clásicos de ciencia ficción de los años 50. El mayor defecto de este filme es que la quijada de Reese Witherspoon puede resultar amenazante para los espectadores de las primeras filas. No todo son ventajas, aunque los primeros espadas del cine americano se han sumado al nuevo carro blindado y directores como Tim Burton y James Cameron trabajan también en producciones 3D.
Pero para que el fenómeno se imponga es clave el progreso de las nuevas gafas, que según alardean sus promotores ya no son los cartones ortopédicos que el público asocia a las primeras proyecciones en 3D, de imágenes borrosas y calidad sospechosa. Los avances tecnológicos han hecho posible una imagen mucho mejor definida, con lentes polarizadas que sustituyen al viejo plástico, rojo, verde y cutre. No obstante, a los últimos modelos todavía les queda camino por recorrer desde el punto de vista estético.
Otro gran título que se avecina es «Fly me to the Moon», una comedia de dibujos animados sobre unos bichitos que se cuelan en la misión del Apolo 11, aquella que no dejaba de quejarse a Houston de sus numerosos problemas. Por otro lado, en julio de 2009 se estrenará la nueva versión del título de terror «Piraña», con sus dientecitos más afilados que nunca, y Disney tiene previsto presentar «G-Force». No menos expectación ha creado «Avatar», cinta de acción de James Cameron, director de «Titanic», cuyo estreno ha sido pospuesto a diciembre del año que viene.
Para 2009, en definitiva, la industria espera estrenar una decena de títulos, si bien antes tendrá que conseguir aumentar la flota de cines «compatibles», que hasta la fecha no llega al millar debido al elevado coste que supone implementar la nueva tecnología. En comparación, «Shrek Tercero» se estrenó en 5.000 salas a la vez. Katzenberg afirmó en Las Vegas que, de momento, los nuevos títulos tendrán que exhibirse también en 2D allá donde no hayan llegado las reformas. aunque los propios estudios han anunciado ayudas para los cines que decidan reconvertirse, como ya hacen con los que se han pasado al sistema de proyección digital.
Lo malo es que ni siquiera esta reconversión está cerca de completarse, ya que sólo 4.600 de las 37.000 salas existentes se han adaptado hasta el momento, según «The New York Times». La reforma cuesta unos 75.000 dólares por cine, además de un mantenimiento más caro de lo normal, aunque los estudios esperan conseguir pronto hasta 10.000 pantallas nuevas con capacidad para acoger películas 3D. El coste de cada filme, por último, también se dispara. Se calcula que «Monsters vs. Alien» ha costado 15 millones más sólo por haber sido rodada en tres dimensiones. Pero como suele decirse, es cuestión de renovarse o morir.
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Fantástico!! Hacía falta una competencia real en el cine para que se decidieran a innovar en lugar de seguir usando métodos de mitad del siglo pasado!!
Así se progresa, y no criminalizando a las nuevas tecnologías.
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