La crisis que arrancó el año pasado con la prohibición de varios medicamentos muy populares -todos de venta bajo receta- pareció agravarse esta semana, cuando el líder de la mayoría oficialista del senado norteamericano se explayó duramente contra los efectos de la publicidad DTC (directa al consumidor) y propuso fuertes restricciones.
l senador líder de la mayoría republicana Bill Frist hizo un llamado a las compañías productoras de medicamentos a restringir voluntariamente la publicidad DTC (directa al consumidor) durante los primeros dos años de existencia de la droga en el mercado.
Frist procura además que la General Accountability Office de la FDA -Food and Drugs Administration- controle las actividades de las drogas que se publiciten y la inversión que realice la industria en ese rubro.
En los años recientes, los gastos en publicidad DTC han trepado extraordinariamente, dijo Frist, en una declaración. Esta publicidad puede guiar a una prescripción médica inapropiada y cada vez más abundante.
A su juicio, la publicidad de medicamentos bajo receta puede también sobreestimar los beneficios y subestimar los riesgos de los productos. Usada apropiadamente, puede darle poder de comprensión a los pacientes sin inflar las necesidades ni distorsionar las realidades médicas. Pero la evidencia que surge de las investigaciones indica que este blitz de marketing directo ha llevado a multiplicar las prescripciones, que pueden comprometer la seguridad y la salud del paciente.
Tema candente
La publicidad DTC se ha convertido en un tema candente desde el año pasado, cuando el gobierno ordenó el retiro de avisos de varios medicamentos bien conocidos, como Celebrex, Crestor, Levitra y Zyrtec.
Squibb, de Bristol-Myers, declaró este mes que cesaría la publicidad de medicamentos durante su primer año en el mercado. La compañía invirtió 140 millones de dólares en medios pagos a lo largo de 2004.
En total, los medicamentos bajo receta gastaron el año pasado 4.100 millones de dólares en publicidad.
Las declaraciones del senador han elevado el nivel de decibeles de la polémica, reconoció Dick OBrien, de la Asociación Americana de Agencias de Publicidad. Según el directivo, las 4 A creen que es mejor dejar que cada industria en particular se fije sus políticas y decida la redacción de un código autorregulatorio, que se espera para dentro de dos a cuatro semanas.
También la ANA
También reaccionó ante las declaraciones del senador la Association of National Advertisers, al declarar que se oponía fuertemente a una prohibición impuesta por el gobierno a las drogas nuevas durante los dos primeros años en el mercado.
Dan Jaffe, vicepresidente de la entidad, señaló: Muchas nuevas drogas proveen enormes beneficios a la salud y pueden salvar vidas. La población en general puede resultar dañada por no recibir este tipo de información a través de la publicidad en el momento apropiado.
El senador Frist, además de ser el líder de la mayoría del Senado norteamericano, es de profesión médico.
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