La secuenciación del genoma de Naegleria ayuda a comprender cómo fue el primer eucariota, a acotar el genoma mínimo y a analizar rutas metabólicas exóticas que además quizás puedan servir de fuentes de energía.
a importancia científica de un descubrimiento o su importancia mediática a veces no coinciden. El descubrimiento de un nuevo fósil de dinosaurio, con o sin plumas, suele tener cierto impacto mediático. Pero los dinosaurios, tan cinematográficos ellos, no son nuestros antepasados biológicos, no deberían tener tanta importancia, aunque exciten nuestra imaginación. Incluso la fauna de Burguess Shale, con sus extrañas criaturas, no suelen importar mucho, aunque esté relatada con la magnífica prosa de Steven J. Gould. Por eso, si nos remontamos aún más hacia atrás en el tiempo, y hablamos de microorganismos, es normal que la gente con pocas inquietudes pase del tema en cuestión.
Pero los microorganismos son los reyes de la creación. Fueron los
únicos habitantes de este planeta durante miles de millones de años
y, aún hoy en día, la vida en la Tierra sería imposible sin ellos.
Somos poco más o menos que agregados de microorganismos
sofisticados. En cada célula de nuestro cuerpo todavía viven en
endosimbiosis las mitocondrias, unas bacterias degeneradas que nos
proporcionan energía. Incluso ignorando este hecho, usted, amigo
lector, tiene en su cuerpo 10 bacterias por cada célula
somática.
La historia de la vida es una historia larga, con eventos únicos,
eventos fundamentales que la cambiaron para siempre. Una de esas
transiciones fue el paso de células procariotas sin núcleo, como
las bacterias y arqueas, a células eucariotas nucleadas. Se cree
que ese evento ocurrió hace unos 1500 millones de años. Casi no
tenemos restos fósiles de aquella época, así que tenemos que
ingeniárnosla para averiguar que pasó. Una de las maneras es mirar
en genomas de distintas especies. En esos libros genéticos está
relatada parte de esa historia si hacemos un ejercicio de
"literatura comparada". Ésta es una de las razones por
las que se secuencias organismos: para saber más sobre el
pasado.
Uno de los genomas recientemente secuenciado es el de Naegleria
gruberi. Esta criatura es bastante peculiar desde el punto de
vista biológico y su genoma nos puede ayudar a entender la
transición de procariotas a eucariotas.
El trabajo lo han llevado a término científicos del Department of
Energy Joint Genome Institute (JGI) de la Universidad de Berkeley y
expertos de la Universidad de Lancaster en el Reino Unido.
Naegleria es una ameba común del suelo que se dedica a la caza de
bacterias. Los ejemplares secuenciados se aislaron, en este caso,
del barro de una arboleda de eucaliptos en el campus de la
Universidad de Berkeley. Cuando este organismo se encuentra bajo
estrés le crecen flagelos, que son orgánulos similares al de los
espermatozoides, y se pone a nadar en busca de mejores territorios.
Además, tiene una tercera identidad; si las condiciones del suelo
se vuelven muy duras, entonces se transforma en un duro quiste y
espera tiempos mejores.
Según Simon E. Prochnik, un proceso como éste de transformarse en
un flagelado a partir de un estado ameboideo es muy raro.
Prochnik y sus colaboradores han descubierto que este organismo tiene, lógicamente, paquetes de genes dedicados a todas estas "personalidades". Su genoma contiene nada menos que 15.727 genes codificadores de proteínas, que es un número comparable a los 23.000 en humanos.
La razón por la que Naegleria tiene tantos genes se debe a
su complicado estilo de vida. La mayoría de los organismos
unicelulares tiene pocos genes. Según Prochnik, al ser un organismo
tan versátil, su genoma debe contener la información necesaria para
sobrevivir en la variedad de ambientes en los que lo hace y bajo
distintas gamas de estrés las que está sometido.
Estos investigadores compararon el genoma de Naegleria con el
genoma 16 eucariotas que iban de los hongos a los humanos pasando
por plantas y protozoos. Al ser un organismo libre no parásito, que
no ha perdido parte de sus genes y funciones, ha permitido una
comparación más amplia y permite hallar más proteínas que estaban
en los eucariotas ancestrales. Han identificado un conjunto de 4000
genes que, según estos científicos, probablemente sea parte del más
primitivo genoma eucariota.
El número de genes encontrado sorprendió a los investigadores
porque en comparaciones previas, que incluían a microorganismos
parásitos, se llegó a un número inferior, probablemente debido a
que los parásitos delegan parte de sus funciones a los genes del
ser que los hospeda. Este resultado puede ayudar, por tanto, a
determinar el número de genes mínimo que permitan una vida
independiente.
Esta es la primera comparativa genética que incluye no solamente a
Naegleria, sino además a representantes de los seis grupos de
eucariotas secuenciados, como chromalveolata, diatomeas, el
microorganismo causante de la malaria, microbios de marea roja,
amebas o parásitos como giardia.
Entre otros resultados interesantes de este estudio está que puede
ayudar a arrojar luz sobre cómo se mueven las células, cómo se
envían señales unas a otras o cómo metabolizan nutrientes.
Naegleria usa pseudópodos en su fase ameboidea en sus
desplazamientos para cazar bacterias, pero cuando la comida
desaparece desarrolla flagelos desde "la nada" y los usa
para nadar a mejores territorios de caza. Pero los pseudópodos y
los flagelos usan diferentes proteínas para el movimiento. El
primero basado en actina, que crea un andamiaje en el interior de
la célula. El segundo está basado en la tubulina. Como este
organismo tiene ambos sistemas puede ayudar a los científicos a
entender el origen de este sistema paralelo durante la evolución de
los eucariotas.
Cuando los científicos sometieron a poblaciones de Naegleria a
escasez de alimento comprobaron que casi todas cambiaban
rápidamente a su forma flagelada, por lo que el cambio del sistema
basado en actina a otro de microtúbulos está altamente regulado y
sincronizado en toda la población.
El genoma de este microorganismo también revela cómo produce
energía. Puede usar oxígeno para "quemar" nutrientes como
glucosa o ácidos grasos, o, si no hay oxígeno, usar otros
nutrientes y rutas metabólicas, produciendo hidrógeno como
subproducto. Este último mecanismo le permite sobrevivir a la
hipoxia en el ambiente cenagoso en donde vive. Alguno de estos
expertos especula que esto quizás pueda servir para producir
biocombustibles si se consigue comprender bien esta última ruta
metabólica.
La secuenciación del genoma de Naegleria es un paso más.
La comparativa entre sí de más genomas del árbol evolutivo de los
eucariotas nos ayudará a comprender la evolución de animales más
complejos y a empezar a comprender de dónde venimos nosotros.
Porque la ciencia básica sólo pretende contestar a las preguntas
básicas de siempre: ¿de donde venimos?, ¿qué somos?, ¿adónde
vamos?… Estos científicos han ayudado un poco más a aclarar como
fue el tataratatara…taratabuelo microbiano de usted, querido
lector.
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