Las tradicionales bombillas incandescentes son muy poco efectivas, gran parte de la energía introducida en el sistema no es convertida en luz. Aunque últimamente se esta incrementando el uso de bombillas de bajo consumo, que son tubos fluorescentes enrollados sobre sí mismos. Éstos son más efectivos que las bombillas incandescentes y su uso ayuda a reducir el consumo de energía eléctrica y por tanto a disminuir el efecto invernadero al arrojarse menos dióxido de carbono a la atmósfera.
La ampolla, de tamaño minúsculo, en el que está basado este sistema tiene una vida de 20.000 horas y suministra más de 30.000 lúmenes de potencia luminosa, algo que un LED, comercial o experimental, es incapaz de proporcionar.
El nuevo sistema, que está listo para su comercialización, se basa en una ampolla de vidrio rellena de argón y otra sustancia que llaman "puck" y que parecer ser una halogenuro metálico. Una señal de radiofrecuencia excita, sin necesidad de electrodos o conectores eléctricos de ningún tipo, el contenido de la ampolla que se trasforma en una plasma a 6000 grados kelvin (la misma temperatura que la superficie del Sol) que genera una intensa luz.
La empresa desarrolló en principio este sistema para iluminar sistemas de proyección, pero ya está pensando en comercializarlo para luces en la vía pública y quizás para otros usos.
Si quieres recibir cada semana las noticias más interesantes suscríbete a nuestro boletín.
Entérate de cuándo hay nuevos comentarios
