Los agentes europeos del sector aeronáutico, tanto de la industria como de las compañías aéreas, en colaboración con empresas y universidades especializadas, desarrollan un sistema tecnológico que evitará posibles ataques terroristas en pleno vuelo. El sistema se basa en la instalación de cámaras y sensores en las cabinas, que detectan gestos y conversaciones de los pasajeros durante el vuelo. Cualquier anomalía sospechosa genera una alerta que puede abortar un secuestro aéreo o desencadenar un sistema de gestión de emergencia, que conducirá automáticamente al aparato hasta el primer aeropuerto. Por Olga Castro-Perea de Tendencias Científicas.
AFEE, acrónimo de Security of
Aircraft In The Future European Environment (seguridad aérea en el
futuro entorno europeo), es un proyecto patrocinado por los
principales agentes del sector aeronáutico europeo, centros de
investigación y universidades especializadas.
Con este proyecto se intenta restablecer la seguridad total en la
industria del transporte aéreo, gracias a la creación de un sistema
de seguridad avanzado que evite los ataques terroristas en los
vuelos y corrija la trayectoria del avión si es necesario, para
impedir que se estrelle contra un edificio o una montaña.
El SAFEE fue lanzado en febrero de 2004 con la participación de
empresas como Airbus, EADS, BAE Systems, Siemens, Thales, Airtel,
con el apoyo de la Comisión Europea. El sistema podría estar
disponible comercialmente entre 2010 y 2012.
Dentro del proyecto SAFEE se desarrolla actualmente el Onboard
Threat Detection System u OTDS (sistema de detección de amenazas a
bordo), que detectará con prontitud cualquier amenaza de
actividades terroristas en los aviones. Con el OTDS se podrá
controlar lo que sucede en las aeronaves desde el momento de salida
hasta la llegada a destino.
Seguridad a bordo
La experiencia pasada ha demostrado que los posibles terroristas o
personas peligrosas para los vuelos y tripulación son capaces de
pasar los controles y las medidas de seguridad de los aeropuertos,
subirse a los aviones, y emprender en ellos acciones hostiles. Por
tanto, resulta necesario instalar un sistema de seguridad en el
interior de los aviones.
Para ello, el OTDS contará con múltiples sensores de procesamiento
de información que actualmente están siendo especificados,
experimentados y evaluados a través del Computational Vision Group.
El sistema funciona de la siguiente forma: mientras los pasajeros
están sentados en su asiento justo antes de despegar, una pequeña
cámara, indetectable, enfocará sus rostros y la parte superior de
sus cuerpos.
Cada expresión facial o gesto será escudriñado, así como cualquier
movimiento sospechoso. Un software instalado a bordo comparará los
comportamientos de cada pasajero con los que teóricamente tienen
los terroristas.
Por otro lado, un micrófono registrará cada comentario susurrado,
porque se cree que los terroristas islámicos, por ejemplo, recitan
en voz baja versos del Corán antes de entrar en acción.
Otros cuatro elementos
El proyecto SAFEE intenta desarrollar tecnologías que revelen las
diferencias entre los pasajeros normales y aquéllos que pueden ser
una amenaza para los otros pasajeros o para la tripulación. Los
datos obtenidos podrían destruirse al final de cada vuelo, de
manera que la privacidad de los pasajeros no resulte violada.
El desarrollo del sistema está siendo llevado a cabo por ingenieros
británicos y alemanes, con un presupuesto de unos 38 millones de
euros. Además del OTDS, SAFEE está desarrollando cuatro elementos
complementarios más.
Estos elementos son: el Threat Assessment and Response Management
(TARMS, sistema de evaluación de amenaza y gestión de respuestas),
que consiste en un sistema de gestión de información y de
herramientas de apoyo en la toma de decisiones; un sistema de
reconfiguración de vuelo (EAS), que permitiría una guía automática
para controlar la aeronave y regresar a salvo; un sistema de
protección de datos (DPS); y un conjunto de actividades de
evaluación de la seguridad.
Validación de los sistemas
La validación de los sistemas SAFEE se llevará a cabo en diversos
lugares: el OTDS se probará en la cabina de un Airbus, en la sede
de Airbus en Hamburgo. TARMS será validado en el simulador GRACE
del NLR (National Aerospace Laboratory) de Amsterdam; EAS en el
simulador Thales-Avionics (en Toulouse); y el DPS en todos los
lugares que se pueda utilizar de prueba.
Este proyecto reúne a un conjunto de más de 100 interesados,
expertos en seguridad y expertos operativos de varias
organizaciones europeas. Los participantes incluyen a gobiernos
nacionales, asociaciones de pilotos, aerolíneas y asociaciones.
Entre ellos figura la británica BAE Systems, que desarrolla los
sensores a instalar a bordo.
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Pues nada, a partir del 2010, 2012, no se vuelve a poner un pie en un avión y listos.