Hubo un tiempo en el que los reyes del mundo animal eran los artrópodos. Nuestros antepasados cordados ocupaban solamente un rincón en los ecosistemas más remotos del pasado. Los avatares de la evolución hicieron que finalmente el exoesqueleto resultara una limitación y los vertebrados conquistaron la Tierra. Sin embargo, las arañas, insectos y crustáceos de la actualidad nos recuerdan que gran parte de la vida animal todavía está compuesta por los artrópodos.
Según Jianni Liu se había sospechado durante bastante tiempo que
los artrópodos habían evolucionado a partir de los
Lobopodia, pero no había pruebas fósiles que apoyaran esta
idea. En este caso se trata del primer ejemplar de
Lobopodia con patas articuladas. Diania
cactiformis representa a un animal de transición entre
Lobopodia y Arthropoda.
La criatura que vivió hace unos 520 millones de años medía 6 cm de
largo y recuerda a un gusano delgado de cuerpo blando similar a los
Lobopodia. El fósil no muestra signos de la existencia de
ojos o mandíbulas, pero tiene 10 pares de patas articuladas. Los
investigadores creen que estas patas tenían una superficie dura no
muy diferente de las que recubren los miembros de crustáceos o
insectos. Según los investigadores, esto sugiriere que los
artrópodos desarrollaron miembros duros antes que cuerpos duros.
Por tanto, este hallazgo, además de rellenar un huevo en el árbol
evolutivo animal, da pistas sobre cómo deben de ser las
limitaciones genéticas en los modelos evolutivos.
Se cree que esta criatura se alimentaba del plancton o del
detritus orgánico del fondo marino y la armadura de sus
patas probablemente se desarrolló como protección frente a los
primeros depredadores.
El número de animales con exoesqueleto experimentó una
diversificación explosiva durante el Cámbrico, probablemente debido
a la aparición de la depredación. Fue entonces cuando los
artrópodos desarrollaron exoesqueleto y terminaron siendo el grupo
animal más numeroso del planeta.
Este fósil proporciona importantes pistas sobre el florecimiento de
vida animal que se dio durante la explosión del Cámbrico. En
concreto proporciona pruebas del paso clave que se efectuó desde
los cuerpos blandos a los cuerpos cubiertos por un exoesqueleto
articulado. Un logro que finalmente produjo diseños biológicos como
el del una mantis religiosa o un cangrejo.
Liu dice que el desarrollo de este tipo de patas fue sólo uno de
los tres pasos evolutivos críticos desde los Lobopodia a
los artrópodos. Espera que se hallen nuevos ejemplares que muestren
cómo se desarrolló la cabeza y el cuerpo articulados de los
artrópodos.
Así que si le cuesta romper la dura cubierta de las pinzas del
bogavante de su mariscada (es un decir, dada la actual crisis
económica) recuerde que todo empezó con un gusano con forma de
cacto que desarrolló patas duras hace más de 500 millones de
años.
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