Un equipo de neurocientíficos ha conseguido por vez primera conocer las intenciones de un equipo de voluntarios ante dos posibles tareas, sólo gracias a imágenes de resonancia magnética de sus cerebros. Los patrones de actividad cerebral fueron decodificados gracias a un software y traducidos a pensamientos significativos, con un 70% de aciertos. Las implicaciones de este logro científico abren diversos tipos de posibilidades de aplicación: detección de intenciones criminales o posibilidad de controlar ordenadores y máquinas con la mente, entre otras. Sin embargo, el debate es inevitable: ¿tenemos derecho a conocer por esta vía los pensamientos de otros? Por Yaiza Martínez de Tendencias Científicas.
n equipo de neurocientíficos ha
desarrollado una potente tecnología que permite observar a un nivel
profundo el cerebro humano y conocer las intenciones de las
personas antes de que actúen, según un artículo publicado este mes
en la revista Current Biology y explicado asimismo en un comunicado
del Max Planck Institute, implicado en la investigación.
Este equipo ha constatado que, cuando los humanos nos centramos en
procesar la información relacionada con algún objetivo concreto, la
actividad en la corteza prefrontal del cerebro se incrementa.
Lo descubrieron estudiando a sujetos que libremente decidieron cual
de dos tareas ejecutar, guardando en "secreto" sus
intenciones durante un periodo de tiempo variable. Después de este
tiempo, realizaron la tarea elegida, indicando cuál de ellas habían
preparado.
Los científicos demostraron que durante ese tiempo es posible
decodificar, a partir de la actividad de las regiones media y
lateral de la corteza prefrontal, cuál de las dos tareas
presentadas había sido la elegida. Por tanto, se pueden representar
nuestros "objetivos secretos" a través de patrones
distribuidos de la actividad de esta área del cerebro y, por tanto,
reconocerlos.
Diversas zonas del cerebro
Durante la ejecución de las tareas, además, se puede decodificar la
mayor parte de la información a partir de la región posterior de la
corteza prefrontal, lo que sugiere que en la planificación y
ejecución de las tareas se involucran zonas distintas de nuestro
cerebro.
Esta investigación no está exenta de polémica porque permitiría a
la ciencia conocer las intenciones no reveladas de las personas, lo
que plantea la cuestión de cómo debiera ser utilizada una
tecnología capaz de leer nuestros cerebros en el futuro.
El experimento fue realizado con un escáner de alta resolución que
identifica los patrones de actividad cerebral y luego los traduce a
pensamientos significativos, revelando las intenciones de la gente
en un futuro inmediato. Esta es la primera vez que se consigue con
éxito conocer este tipo de intenciones.
Alto porcentaje de aciertos
Durante la investigación, los científicos le pidieron a un grupo de
voluntarios que decidieran entre añadir o quitar dos números que
aparecían en una pantalla.
Antes de que estos números aparecieran, se les hizo un escáner
cerebral con la técnica de imágenes de resonancia magnética.
Posteriormente, los científicos utilizaron un programa informático
diseñado para captar diferencias sutiles en la actividad cerebral,
para predecir las intenciones ante las posibilidades. Alcanzaron un
porcentaje de aciertos del 70%.
Los investigadores tratan ahora de averiguar los patrones concretos
de actividad que se relacionan con diferentes tipos de
pensamientos. Se espera que la tecnología siga así desarrollándose,
hasta el punto de que se puedan probar por imágenes cerebrales las
intenciones, pensamientos, esperanzas y emociones de las
personas.
Aparece la neuroética
Realizada por John-Dylan Haynes, del Max Planck Institute for Human
Cognitive and Brain Sciences, en Alemania, Katsuyuki Sakai, de la
universidad de Tokio, y Geraint Rees, del Institute of Cognitive
Neuroscience de la University College London, entre otros
neurocientíficos eminentes, esta investigación se fundamenta en una
serie de estudios recientes en los que las imágenes del cerebro
fueron utilizadas para identificar la actividad cerebral
relacionada con la acción de mentir, los comportamientos violentos
y los prejuicios raciales.
El trabajo revela los grandes avances de la neurociencia, que
reclaman un debate urgente acerca de las consecuencias éticas del
futuro uso de estas tecnologías, advierte The Guardian: si la
tecnología de lectura del cerebro se desarrolla más, muy pronto
podría adoptarse en los interrogatorios policiales a criminales y
terroristas.
El escáner cerebral de alta resolución podría servir por tanto para
juzgar si un individuo pretende cometer algún crimen, aunque
también para probar su inocencia. En la actualidad, ya existen
compañías que utilizan escáneres cerebrales para intentar fabricar
detectores de mentiras más fiables.
La tecnología podría usarse asimismo en un futuro para buscar
señales de actividad cerebral relacionada con la pederastia, el
racismo, la agresividad u otras tendencias indeseables.
Todas estas posibilidades explicarían la emergencia reciente del
llamado campo de la neuroética, ciencia que se ocupa de los
problemas éticos, sociales y legales asociados al desarrollo de las
neurociencias y la aplicación de sus técnicas. Esta ciencia ha ido
surgiendo a raíz de los rápidos progresos de la neurología en el
descubrimiento de los secretos que alberga el cerebro.
Otras aplicaciones
Pero, por otro lado, la misma tecnología podría servir
potencialmente para la mejora de ordenadores controlados por el
cerebro, así como de máquinas que mejorarían la calidad de vida de
personas con discapacidades físicas.
Si se pueden leer sus pensamientos, estas personas serían capaces
de manejar, por ejemplo, Internet o el e-mail sólo con sus mentes,
así como escribir en la pantalla gracias a procesadores que
"sabrían" lo que pretenden escribir.
Asimismo, la posibilidad de leer y descifrar la actividad del
cerebro les permitiría controlar sillas de ruedas o extremidades
artificiales con sus pensamientos.
Neuromarketing
Cualquiera de las posibles aplicaciones estarán listas, según
estiman los científicos, en un periodo de entre cinco y 10 años.
Para entonces, según declaraciones de John-Dylan Haynes para la
revista abc.net, podría ser aplicada a fines muy concretos, aparte
del análisis criminológico o de su uso por parte de personas
discapacitadas.
Por ejemplo, podrían conocerse las aptitudes de un individuo en una
entrevista de trabajo, así como sus intenciones hacia la compañía,
o analizar las preferencias de los consumidores a través de una
técnica potencial denominada neuromarketing, que estudia los
efectos que la publicidad tiene en el cerebro humano con la
intención de poder llegar a predecir la conducta del consumidor. Ya
hemos escrito en otro artículo que la resonancia magnética
funcional (fMRI) es capaz de detectar las partes de nuestro cerebro
que están activas cuando compramos.
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la informacion la encontre muy buena y completa me parecio excelente