El sureste de Asía contiene cerca de 250.000 kilómetros cuadrados
de bosques pantanosos. Son el lugar de criaturas como el orangután
o el pez más pequeño del mundo. Además almacenan grandes cantidades
de carbono. Pero estas regiones del planeta están en peligro real
de desaparición según un estudio reciente. Si se continua con el
ritmo actual de talas, drenajes y quemas para 2030 habrán
desaparecido totalmente y miles de millones de toneladas de carbono
habrán sido arrojadas a la atmósfera. Y las especies que contienen
habrán desaparecido para siempre.
Esos bosques son un hábitat único que contienen cerca de 6000 especies de plantas, docenas de aves, peces y mamíferos que no hay en ningún otro lugar del mundo. Cuando esas selvas desaparezcan no habrá más orangutanes, ni más flores titán, ni más aves del paraíso. El mundo habrá perdido gran parte de su riqueza natural y el ser humano será mucho más pobre desde el punto de vista intelectual y ético. Además esa extinción también se dará en otras regiones del globo hasta transformar este maravilloso planeta en una bola recubierta por campos de cultivo, ciudades y gente.
Pero el efecto de esta desaparición de bosques en el sureste de
Asia afectará al resto del globo también de otro modo. Una vez la
destrucción se materialice por completo, se liberarán grandes
cantidades de dióxido de carbono que afectarán al clima mundial.
Esas regiones han pasado de ser sumideros de dióxido de carbono a
ser fuentes de ese gas. El sureste de Asia emite ya 363 millones de
toneladas de carbono cada año debido a la destrucción de los
bosques pantanosos.
Cada año desaparecen 2700 kilómetros cuadrados de bosques
pantanosos en el Sureste de Asia. Un investigador que quiere
permanecer en el anonimato, para no perder así el empleo, afirma
que el gobierno de Indonesia no está haciendo absolutamente nada
para evitar todo esto. "Hay muchas palabras para agradecer a
los donantes internacionales, pero no hay acciones. Parece incluso
que en algunas regiones se está acelerando la destrucción a
propósito, para así asegurarse que se hace antes de que se
establezcan leyes de conservación y que se hagan cumplir".
El aceite de palma es uno de principales culpables de esta
destrucción. Como los gobiernos no quieren establecer trabas a su
importación, quizás deban ser los ciudadanos los que tengan que
hacer algo al respecto.
Además de usarse para la producción de biodiesel, el aceite de
palma se usa en la industria alimenticia y en los cosméticos. Bajo
el nombre "aceites vegetales" se incluye a este aceite y
a otros igualmente perniciosos para el medio ambiente como el de
coco. Pero es que además del ecocidio que significa su consumo, son
perniciosos para la salud. Los fabricantes de bollería saben
perfectamente todo esto y muchas veces no especifican los aceites
usados (la legislación no les obliga) para que así, con el apellido
"vegetal", se cuelen en la cesta de la compra del
consumidor poco informado. Los fabricantes que no los utilizan
suelen especificar "aceite de girasol" o incluso
"aceite de oliva" en el etiquetado. Recuerde todo esto
cuando vaya al supermercado, la selva asiática (o sudamericana) y
su salud se lo agradecerán.
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