La secuenciación del genoma de Selaginella ayudará a comprender como ésta y otras plantas están conectadas evolutivamente, añadiendo una pieza más al rompecabezas de la evolución vegetal.
n primera aproximación toda especie está extinta. Después de unos pocos millones de años desde su aparición casi toda especie de planta o animal desaparece para siempre. En una situación normal, en la que no hay extinciones masivas o seres humanos interviniendo en la Naturaleza, estas especies que se extinguen son reemplazadas por otras nuevas que surgen y evolucionan. Pero la vida media de una especie no es fija, algunas desaparecen al poco de crearse y otras han sobrevivido casi sin cambiar a todo tipo de eventos, incluso a las extinciones masivas, durante muchos millones de años. Son los supervivientes, la excepción a la regla.
Algunos de ellos son testigos de los grandes hitos evolutivos que
hicieron la historia de la vida sobre nuestro planeta. Uno de esos
hitos fue, por ejemplo, la aparición de las plantas vasculares. Al
principio, las plantas que conquistaron tierra firme por primera
vez, eran muy sencillas, muy similares a los actuales musgos y
hepáticas. Un día, hace ya más de 410 millones de años, pudieron
crear vasos para llevar agua y savia a lo largo de sus tallos y
entonces los vegetales, por primera vez en la historia, se
irguieron sobre la Tierra en busca del cielo. No paso mucho tiempo
desde entonces cuando algunos de ellos ya se elevaban decenas de
metros sobre el suelo.
La radiación de plantas vasculares produjo varios linajes de los
que ya sólo quedan dos: euphyllophytes (helechos y plantas
con semilla) y lycophytes. Hay sólo tres familias de
lycophytes, que suman en total unas 1000 especies. Son las
plantas vasculares vivas más antiguas, se reproducen por esporas y
tienen sólo un vaso que va a lo largo de sus hojas.
Selaginella es un género dentro de los lycophytes
y es muy antiguo. Sus miembros han permanecido casi sin cambiar
durante los últimos 200 millones de años. Selaginella es un
superviviente, y sus ancestros, como los magníficos lepidodendros
(división Lycopodiophyta) de hasta 30 metros de altura
poblaron los bosques del Carbonífero. Era la época en la que las
libélulas dominaban los cielos y sobre el suelo se arrastraba
arthropleura. Cuando quemamos carbón quemamos los restos
de algunos de esos antepasados.
Ahora, un grupo de 100 investigadores de 11 países distintos,
liderados por la Universidad de Purdue, ha secuenciado el genoma de
Selaginella moellendorffii, la primera planta vascular sin
semillas cuyo genoma es secuenciado. La secuenciación de este
genoma podría ayudar los científicos a entender cómo determinados
genes dan a la planta alguna de sus características únicas. Además
ayudará a comprender como Selaginella y otras plantas
están conectadas evolutivamente, añadiendo una pieza más al
rompecabezas de la evolución vegetal.
Además de que esta información sirva para entender mejor cómo las
plantas en general evolucionaron en los últimos 500 millones de
años, quizás sirva también para identificar nuevos productos
farmacéuticos.
El genoma secuenciado consta de 22.300 genes y es relativamente
pequeño. Se ha descubierto además que Selaginella
moellendorffii es la única planta conocida que no ha
experimentado un evento de poliploidía, tipo de suceso genético en
el que se dobla el conjunto de cromosomas.
En el genoma de Selaginella moellendorffii se ha podido
ver la ausencia de genes que sí están presentes en los genomas de
las plantas con flores, sobre todo los de control de la floración,
pero también genes relacionados con las fases de cambio entre
planta juvenil y adulta y otras funciones. Esta planta realiza
algunas de esas funciones de un modo desconocido hasta ahora.
Comparando este genoma con otros se pueden identificar genes que
están presentes sólo en las plantas vasculares y genes presentes
sólo en las plantas con flores. Estos genes tienen que jugar
papeles importantes en la evolución temprana de las plantas
vasculares y plantas con flores. Muchos de estos genes tienen
funciones desconocidas, pero aquellos presentes sólo en las plantas
con flores probablemente estén relacionados con la producción de
flores y frutos, que son importantes en agricultura.
Algo que ya se ha averiguado es que Selaginella
moellendorffii y Arabidopsis thaliana (una planta con
flores que típicamente se usa como modelo de laboratorio) tienen
diferentes genes para controlar la creación de metabolitos que son
moléculas responsables, por ejemplo, de los aromas, de la
dispersión de semillas, de la defensa química y otras funciones.
Algunos de esos metabolitos se han usado en el pasado para crear
productos farmacéuticos.
Estros genes metabólicos evolucionaron de manera independiente en
Selaginella y en las angiospermas, así que los metabolitos
son probablemente muy diferentes. Quizás esos metabolitos se puedan
usar para elaborar nuevos productos farmacéuticos.
Este es un paso más hacia la meta de desentrañar el árbol
filogenético global, el que componen todos los seres vivos de la
Tierra y aquellos que ya han desaparecido. Los científicos, página
a página, volumen a volumen está leyendo la enciclopedia de la vida
y algún día sabrán cómo fue la evolución de la vida en este planeta
con gran detalle.
Algunas especies de Selaginella se venden como plantas
ornamentales. Hay una que incluso es de color azul gracias a la
presencia de microestructuras ópticas en sus hojas, es el mismo
mecanismo presente en las plumas de pavo real o en las alas de las
mariposas metalizadas de la selva tropical. Si le interesa este
tema vaya a una floristería y compre una Selaginella. No
necesitan muchos cuidados, sólo un ambiente que no sea muy seco.
Acérquese por debajo a ella e imagine que se encuentra bajo los
lepidodendros gigantes del Carbonífero, imagine libélulas
voladoras, peces que quieren ser anfibios y la aterradora
arthropleura. ¿Quien sabe?, quizás nuestros descendientes
sean más sabios que nosotros, respeten las otras especies con las
que comparten el planeta y puedan sobrevivir y seguir desarrollando
la ciencia. Soñemos entonces que incluso puedan resucitar a los
calamites y lepidodendros del pasado a partir de la información
contenida en sus ordenadores y recreen la flora del Carbonífero.
Sería una buena aproximación a la máquina del tiempo poética.
Si quieres recibir cada semana las noticias más interesantes suscríbete a nuestro boletín.
Entérate de cuándo hay nuevos comentarios

