La materia oscura es cinco veces más abundante que la materia normal en el Universo. Sin embargo, continúa siendo enigmática y elusiva.
Quizás, dice un experto, podamos en nuestro sistema solar para
ver esos mismos efectos. Según Stephen Adler del Institute for
Advanced Study en Princeton, habría que prestar especialmente
atención al sistema Luna-Tierra. Si la masa del conjunto
Tierra-Luna es mayor que la suma de las masas de la Luna y de la
Tierra por separado, entonces el efecto se podría atribuir a un
halo de materia oscura.
Gracias al sistema de satélites LAGEOS, que han estado orbitando la
Tierra durante años, se puede calcular la masa de la misma con
extrema precisión. Se hace rebotar unos rayos láser sobre estos
satélites y así se consigue medir la distancia e inferir por tanto
la masa. La masa de la Luna se puede averiguar, a falta de un
sistema equivalente, con los orbitadores que den vueltas a su
alrededor.
Finalmente la distancia entre la Tierra y la luna se puede calcular
gracias a los reflectores láser dejados allí durante las misiones
Apolo.
Basándose en los datos recogidos por estos sistemas Adler publicó
unos resultados en Journal of Physics A. En el artículo calcula
que, al menos, hay 24 billones de toneladas de materia oscura entre
la Tierra y la Luna. Este halo de materia oscura podría explicar,
además, ciertas anomalías en las órbitas de las sondas que la NASA
ha enviado en misiones de exploración lejanas de larga duración
como la Pioneer.
También especula que en el caso de los planetas jovianos, su fuerte
campo gravitatorio habría tirado de las partículas de materia
oscura y algunas de ellas habrían interaccionado con la materia
normal de la que están hechos, calentándose en el proceso. Un
exceso de calor en estos cuerpos sería ora prueba más de la
existencia de esta materia oscura. Según él, Urano es anómalamente
frío debido a la colisión planetaria que cambió la inclinación de
su eje y que habría también barrido el halo de materia oscura. Por
otro lado la supuesta aniquilación de partículas y antipartículas
de materia oscura atrapadas dentro de cuerpos astronómicos también
podría proporcionar calentamiento.
Sin embargo, otros expertos no están de acuerdo con esta nueva
teoría. Según algunos de ellos durante la formación del sistema
solar se habría eyectado la mayor parte de la materia oscura que
pudiera haber.
Adler dice que la presencia de este halo alrededor de la Tierra
ayudaría a desmitificar la materia oscura.
Mientras tanto, otros físicos obtienen resultados sobre la caza
de partículas de materia oscura utilizando otros sistemas de
detección más directos.
Desde hace tiempo se viene especulando con ciertas pruebas
recogidas por el satélite PAMELA sobre la aniquilación de
partículas de materia oscura supersimétricas y, por tanto, sobre la
existencia de materia oscura. Pero los investigadores implicados no
han compartido todavía la información que tienen hasta ahora, salvo
breves comentarios con alguna diapositiva en algún congreso, y que
dieron lugar a cierta polémica sobre la Física del paparazzi.
También parece que hay datos sobre el asunto procedentes de los
globos sonda del proyecto ATIC. Se espera que el telescopio de
rayos gamma Fermi o que el LHC (si alguna vez funciona) aporten
datos al respecto en el futuro.
Sin embargo, los experimentos criogénicos en tierra, como los
hechos por Blas Cabrera en el pasado, resultaron infructuosos. Se
buscaba con ellos el retroceso de algunos átomos a una energía de
10 keV cuando alguna partícula de materia oscura interaccionara con
sus núcleos.
Quizás se necesiten sistemas mucho más masivos y precisos que den
cuenta de estos raros y débiles eventos y que además puedan ser
apantallados de las señales introducidas por los rayos cósmicos y
otros ruidos de fondo. Cuanto más masiva es la masa del detector
más fácil es detectar uno de estos eventos, pero más ruido se tiene
en el sistema.
El experimento CDMS se las ha tenido que ver con este tipo de
problemas, que no son fáciles de solucionar. Pese a todo con este
experimento han conseguido calcular una cota a la sección eficaz de
las posibles partículas de materia oscura supersimétricas.
En el último año el experimento XENON10, en el laboratorio de
Gran Sasso, ha mejorado los resultados del CDMS usando solamente
unos pocos kilogramos de xenón líquido. Según sus resultados las
partículas WIMPs tendrían una masa de 30 GeV y una sección eficaz
de 4,5×10-44 cm2. Sin embargo, estos datos no están libres de
polémica. Conseguir resultados sin mucho ruido es casi imposible y
siempre hay sospechas sobre si lo que se está midiendo es o no una
señal verdadera.
Un posible rescate puede venir por parte del Departamento de
Energía y la NSF de EEUU que en 2010 financiarían con unos cientos
de millones de dólares la construcción de un nuevo detector. Este
detector (Deep Underground Science and Engineering
Laboratory o DUSEL), de la escala de una tonelada métrica, se
ubicaría en alguna mina profunda y podría detectar una sección
eficaz de hasta 10-46 cm2 en las interacciones de estas partículas
con la materia ordinaria. Europa tiene planes similares y Japón
acaba de lanzar el X-MASS, un detector que utilizará 800 kg de
xenón líquido.
El éxito simultáneo con distintos tipos de detectores podría ser la
prueba definitiva que se está buscando. Pero, como siempre, habrá
que esperar.
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