A principios de mayo de 2007, una aeronave de carga de la Fuerza Aérea de los EEUU, un C-17, transportaba la sonda Phoenix de la NASA desde Colorado hasta Florida. Es el inicio de un viaje mucho más largo que se espera concluya cuando se pose suavemente sobre la superficie de Marte a principios de 2008. Tras su lanzamiento en verano de este año y después de un viaje interplanetario de diez meses de duración, Phoenix deberá aterrizar en una región próxima al polo norte marciano y permanecer activa durante varios meses, empleando un brazo robot y otros instrumentos para tomar muestras de la superficie y averiguar si la región de estudio podría haber sido un hábitat favorable para la aparición de vida microbiana, según publica Astroenlazador.
os estudios desde la órbita marciana indican que en el suelo que será excavado con el brazo robótico parece existir agua helada. El análisis de este terreno permitirá responder a las siguientes preguntas: 1) ¿puede el medio ártico marciano ser potencialmente apropiado para la vida, tanto en la actualidad como en el pasado? 2) ¿Cuál es la historia geológica del agua en el punto de aterrizaje? y 3) ¿Cómo efecta la dinámica polar al clima marciano? Para responder a estas preguntas Phoenix cuenta con las tecnologías más sofisticadas y avanzadas nunca antes enviadas a Marte: además del brazo robótico, que recogerá las muestras del terreno, el vehículo estático transporta hornos y un espectrómetro de masas que serán empleados para obtener análisis químicos de los elementos traza. Además, un microlaboratorio químico caracterizará el suelo y estudiará la química del hielo. Phoenix cuenta también con sistemas de imagen como un conjunto de microscopios ópticos y de fuerza atómica, cámaras avanzadas para estudiar el terreno del entorno -algunas situadas en el propio brazo robótico para obtener vistas de detalle de las rocas-, cámaras estereoscópicas para obtener imágenes panorámicas tridimensionales de alta resolución, así como una estación meteorológica.
Los trabajos de momento se circunscriben a las últimas pruebas con el vehículo de aterrizaje, que ya se encuentra situado dentro de la cápsula en la que viajará al Planeta Rojo. La fecha más probable para el despegue es el 3 de agosto de 2007, siendo este año especialmente favorable para realizar el lanzamiento de una sonda espacial que pueda aterrizar en las latitudes septentrionales del planeta durante el máximo de luz solar en dicha región: «Las llanuras árticas son el lugar adecuado para realizar el próximo paso en la exploración de Marte y es el momento apropiado para partir. Esperamos poder tocar el hielo marciano por primera vez, lo que será un importante paso en el Programa de Exploración Marciana de la NASA. El vehículo de aterrizaje necesita energía solar y llegaremos para iniciar una misión principal de tres meses de duración justo al final de la primavera marciana.»
Los trabajos que restan por hacer hasta el lanzamiento corresponden a varios tests de rotación que ya se han finalizado recientemente, así como la instalación del escudo térmico y la realización de pruebas de separación. Posteriormente deberá de realizarse varios tests con el sistema de aterrizaje por radar y la verificación del sistema de lanzamiento. A finales de mayo se procederá con las pruebas principales de operatividad del software de entrada en la atmósfera marciana, descenso y aterrizaje, seguidas por un control de navegación. En lo que respecta al cohete lanzador, un Delta II 7925, comenzará a ser montado en la plataforma 17-A de Cabo Cañaveral durante la tercera semana de junio, adosándose también los nueve pequeños cohetes de combustible sólido. La segunda etapa será unida en la primera semana de julio y posteriormente, el compartimento en el que se alojará la sonda.
Tras el montaje del cohete Delta II, los ingenieros llevarán a cabo varios tests con este vehículo de lanzamiento, efectuando simulaciones de vuelo sin emplearse combustible a bordo, aunque también se cargará parte del combustible en otros momentos para comprobar el buen funcionamiento de los tanques de almacenamiento de abordo, efectuándose otras pruebas de operatividad de los sistemas eléctricos y mecánicos. Posteriormente y una vez la sonda espacial se encuentre a bordo del cohete lanzador se realizarán simulaciones del conjunto. El calendario de pruebas será bastante apretado, pero si no se producen incidencias ni contratiempos de importancia Phoenix estará volando en ruta a Marte a principios de agosto de este año.
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