Entre reproches de unilateralismo científico y carencia de ofertas concretas, EE.UU. y Rusia se han enzarzado en un visible cruce de reproches sobre cómo colaborar en la exploración de la Luna.
a agencia espacial de Rusia, Roskosmos, se ha declarado a través de su responsable, Anatoly Perminov, olímpicamente ignorada en el frente lunar. Según los reproches de Perminov, «estábamos preparados para cooperar pero, por razones desconocidas, las autoridades de EE.UU. han dicho que asumirán ese programa de volver a la Luna por sí mismos». Este malestar contrasta con la cooperación actual en otros frentes como la Estación Espacial Internacional.
Ante los reproches provenientes de Moscú, la NASA ha indicado que no ha rechazado ninguna propuesta de sus colegas rusos, porque para empezar no se ha presentado ninguna oferta concreta. Según ha recalcado Michael Braukus, portavoz de la agencia espacial estadounidense en Washington, «realmente queremos implicar a la comunidad internacional y estamos interesados en lograr más cooperación en nuestros esfuerzos de exploración». Sobre todo en lo referente a la construcción de una base permanente sobre la Luna y en misiones robóticas.
Con todo, la NASA tiene claro que por razones «económicas y de seguridad» no compartirá con otros países la construcción del nuevo sistema de cohetes «Ares» y de la cápsula «Orion». Elementos ambos necesarios para hacer realidad la prometida vuelta de astronautas a la Luna. Según el consenso de analistas de la industria aeroespacial, la NASA quiere llevar a cabo su retorno a la Luna lo más simple posible, evitando la complejidad y los costes adicionales asociados con desarrollar este tipo de programas con ayuda internacional.
No faltan especulaciones que atribuyen el roce lunar entre Washington y Moscú a las recientes negociaciones para asegurar vuelos de suministro a la Estación Espacial Internacional, dentro de un contrato valorado en mil millones de dólares. Colaboración que la agencia espacial de Rusia considera como prueba de su competencia y que justificaría su entrada en el proyecto lunar.
A juicio de algunos analistas, EE.UU. estaría adoptando una política cada vez más unilateral en materias científicas. Como ha indicado el profesor George Abbey, ex director del Centro Espacial Johnson entre 1995 y el 2001, la NASA se está alejando del sendero de la cooperación internacional exhibiendo crecientes inquietudes y dificultades a la hora de compartir información tecnológica con terceros países. Aislamiento que estaría alentando la cooperación entre otros actores internacionales en materia espacial, como Rusia y China.
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Los americanos se achican la luna, me cagon todo
cbcbc