Los objetos que los antropólogos que trabajan en el Pacífico llaman alfarería "Lapita", han sido encontrados en más de 180 lugares de islas tropicales localizadas en un gran arco del Pacífico suroeste, desde Papua Nueva Guinea hasta Samoa. Durante mucho tiempo, los expertos han estado estudiando los rostros que en ocasiones aparecen en antiguas vasijas de esa clase de alfarería, llegando a la conclusión de que son ciertamente humanos en su apariencia, y han sido considerados como una señal de que los habitantes de aquella época en las islas del Pacífico adoraban a sus ancestros.
ohn Terrell, conservador de Antropología del Pacífico en el Museo Field, y Esther M. Schechter, investigadora en el Departamento de Antropología del Museo Field, han reunido evidencias de varias clases que, valoradas en su conjunto, conducen a una visión radicalmente diferente de la vida religiosa de los habitantes del Pacífico Sur hace 3.000 años. La mayoría de estas caras misteriosas, según argumentan, pueden representar tortugas marinas. Además, tales imágenes en cerámica pueden estar mostrándonos las ideas sostenidas por los antiguos habitantes de esas islas acerca del origen de la humanidad.
Terrell y Schechter sostienen que las evidencias que han reunido también muestran que esas ideas religiosas no murieron cuando los habitantes del Pacífico dejaron de hacer alfarería Lapita hace unos 2.500 años. No sólo han identificado este expresivo simbolismo en la alfarería prehistórica desenterrada algunos años atrás por Terrell y otros arqueólogos en el norte de Nueva Guinea, sino que también han encontrado este tipo de iconografía en cuencos y platos de madera recolectados entre los pobladores actuales de esta región, que ahora son custodiados en las abundantes colecciones antropológicas del Museo Field.
El descubrimiento de Terrell y de Schechter sugiere que el folclore popular registrado por otros en estas costas a principios de la década de 1970, específicamente una historia acerca de una gran tortuga marina (la madre de todas las tortugas marinas) y los orígenes hace mucho tiempo de la primera isla, el primer hombre, y la primera mujer, podría tener miles de años. Esta leyenda puede haber sido espiritualmente tan importante en el pasado lejano de esa cultura isleña como la historia bíblica de Adán y Eva lo ha sido en la tradición judeo-cristiana.
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Claro como siempre solo uno y una poblaron la tierra.
Se casaron entre hermanos y no les nacieron tarados.
Despues vuelta a la consanguinidad y mejoraron y mejoraron, contra todo lo que enseña la ciencia actual.
Además nada de perder la civilización, mejoraban.
El Genoma se diversificó admirablemente, ahora no se te ocurra repetirlo porque verías una Isla del doctor Moreau.
Lamentable pero esos cuentos ya no sirven para nada.
:| Me parece que no has leído el artículo.
Empieza con la idea del nacimiento del mundo que tenia la gente hace 3.000 años, cuando aún no se conocía el ADN, ni el telescopio, ni siquiera se podía hablar de química ...
Aunque en fin, imagino que eres de los que creen que en otro tiempo había un caldo de componentes orgánicos y de repente "puf" se forma una célula viva capaz de comer, moverse, reproducirse y -mutar-, con sus cadenitas de ADN y ARN .... jeje ... no sé que es peor, si el creacionismo o el "espontaneitismo" cientifista :P