El estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Cornell es uno de los primeros en demostrar que cada una de estas señales se desarrolló de forma independiente como respuesta ante un depredador específico. Eso significa que la coloración brillante en algunas especies de polilla tigre es una señal visual amenazante para las aves que se orientan con el sentido de la vista, y los chasquidos comunican el mismo mensaje a los murciélagos nocturnos que se orientan acústicamente.
iferentes especies de polillas tigre tienen la habilidad de emplear las dos, o sólo una de estas señales, pero los investigadores han descubierto que no existe correlación entre ambas.
Marie Nydam de la Universidad de Cornell realizó el análisis genético. John Ratcliffe, ahora en la Universidad del sur de Dinamarca, es el autor principal del estudio.
Los biólogos evolutivos tienen dos hipótesis principales sobre cómo estas señales dirigidas a uno u otro sentido evolucionaron. La hipótesis de un solo depredador propone que dos señales podrían servir contra un único depredador, garantizando que éste quede bien advertido. La segunda hipótesis plantea que las presas con señales múltiples tienen distintos depredadores, y que cada señal ha evolucionado en respuesta a una amenaza específica.
Los investigadores han comprobado que las especies de polillas tigre llamativamente blancas y con coloración brillante, acostumbran a volar durante el día. En la primavera, cuando la mayoría de los murciélagos aún están hibernando, las polillas tigre no producen chasquidos. Las polillas tigre que aparecen cuando el verano está ya avanzado y los murciélagos circulando, suelen defenderse más con señales acústicas.
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