La mayoría de las rocas continentales de la Tierra alinean sus momentos magnéticos con el campo magnético actual y se dice que tienen un "magnetismo inducido".
in embargo, no todas las rocas continentales de la Tierra tienen una magnetización inducida. Algunas rocas obstinadamente se niegan a "girar" en la dirección impuesta por el último campo magnético y siguen guardando la dirección del magnetismo existente cuando se formaron. Se dice que estas rocas tienen una magnetización remanente.
Suzanne McEnroe, del Servicio de Prospección Geológica de Noruega, y sus colegas, han estado estudiando algunas de las rocas con el magnetismo remanente más fuerte y más antiguo de la Tierra, para averiguar por qué tienen tan buena "memoria". Entender estas piedras puede darnos pistas sobre qué tipo de rocas son las que existen en Marte, y cómo obtener de ellas información valiosa sobre el pasado del Planeta Rojo.
Uno de sus proyectos de investigación (en cooperación con Phil Schmidt y David Clark del CSIRO en Australia) se centra en un grupo peculiar de rocas australianas de alrededor de mil millones de años de antigüedad, que tienen un fuerte magnetismo remanente, 30 veces mayor que el encontrado típicamente en las rocas basálticas.
Estudiando las muestras bajo un poderoso microscopio y modelando sus propiedades magnéticas, McEnroe ha conseguido demostrar que un mineral, la hematita (hematites), es la responsable del fuerte campo magnético, y que ha mantenido ese campo remanente desde hace alrededor de mil millones de años.
Y resulta que la microestructura de la roca es la clave de si puede o no mantener una magnetización remanente. Junto con Richard Harrison, físico de los minerales de la Universidad de Cambridge, en el Reino Unido, y Peter Robinson del Servicio de Prospección Geológica de Noruega, McEnroe ha estado estudiando las rocas con fuerte magnetismo remanente en diversos lugares del mundo.
La investigación ha revelado en otras rocas de casi mil millones de años, ubicadas en Noruega, una anomalía de magnetismo remanente comparable, a escala, con las detectadas en Marte. Esa anomalía domina el campo magnético local hasta tal punto, que más de la mitad del campo terrestre se cancela. Resulta casi imposible usar una brújula en esa zona, ya que no puede apuntar correctamente al norte por culpa de la fuerte magnetización remanente de las rocas.
Estas rocas, debido a su fuerte magnetismo y al largo tiempo que han conservado su memoria magnética, se parecen lo bastante a las rocas magnéticas detectadas en Marte como para poder extrapolar a éstas últimas lo que se descubra en ellas. Su peculiar estructura en el ámbito nanométrico es un candidato plausible para la estructura de las rocas magnéticas marcianas.
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