Los antepasados del Volvox hicieron la transición de un organismo unicelular a un sistema colonial mucho antes de lo pensado con anterioridad.
na de las formas microscópicas de vida más bellas y fascinantes
que podemos encontrar en una gota de agua es el Volvox. Allí, bajo
el escrutinio de la lente del microscopio, el Volvox, de forma
esférica, parece un precioso planeta verde fotosintético, un
microcosmos de vida. Veremos al final que esta metáfora se mantiene
más allá de lo que podemos creer.
Los Volvox y otras especies emparentadas están distribuidos por
todo el mundo. Se suele encontrar en lagos o en charcas profundas
de agua dulce. Algunas especies emparentadas son algas
unicelulares, mientras que algunas forman colonias que llegan a
tener 50.000 células de alga. Como vamos a ver sus células están
especializadas según su función y no están simplemente juntas.
Tienen cierto nivel de organización "social" entre ellas.
Un Volvox típico es una colonia de unas 2000 células de alga
embebidas todas ellas en una esfera gelatinosa de glicoproteínas y
que algunos casos están unidas por filamentos citoplasmáticos entre
sí. Las células flageladas de su superficie se coordinan de tal
modo que la colonia puede desplazarse en el agua. Generalmente lo
hace hacia la luz, ya que cuenta con células sensibles a la misma
situadas predominantemente en el "hemisferio norte" de
este "microplaneta". Cada célula mide unas 5 micras, pero
la colonia puede llegar a tener medio milímetro o incluso llegar a
los 2 mm o más en algunas especies. Las más grandes se pueden ver a
simple vista.
Las células del Volvox están especializadas, o bien forman parte de
la reproducción o bien de la locomoción, pero no poseen ambas
funciones a la vez.
Su sistema de reproducción es de lo más fascinante, posee
reproducción asexual y sexual simultáneamente. Dentro de cada una
de estas esferas crecen otras esferas en su interior, son futuras
colonias de Volvox que se denominan gónadas. Las gónadas surgen a
partir de células situadas en el "ecuador" de la colonia,
pero con la desventaja de tener los flagelos apuntando hacia el
interior de la esfera. Para arreglar este problema las pequeñas
futuras colonias tienen que darse la vuelta como un calcetín cuando
todavía son pequeñas y están dentro de su colonia madre. Una vez
llegan a la madurez la colonia madre se rompe liberando las nuevas
colonias que han crecido en su interior, y que a su vez ya llevan
colonias nietas dentro.
Hay colonias masculinas y femeninas con células especializadas en su ecuador que forman o bien óvulos o bien espermatozoides. También hay especies hermafroditas, pero la producción de espermatozoides y óvulos no está sincronizada para así evitar la autofertilización. Los óvulos fertilizados, una vez desarrollados, formarán más tarde una nueva colonia, esta vez con genes procedentes de dos individuos gracias a esta reproducción sexual.
Los Volvox pueden tener incluso habitantes interiores de otras
especies no emparentadas. Concretamente hay una especie de rotífero
(Proales parasita) que puede introducirse dentro y vivir
de las células del alga (es un parásito). El rotífero puede
detectar si la colonia está inmóvil. Si así sucede rápidamente
practicará un agujero en su superficie y escapará.
Como se puede ver, el Volvox es un buen modelo de estadio de
organización intermedio entre los organismos unicelulares y los
organismos pluricelulares más complejos. Si queremos saber cómo
surgió la cooperación entre células individuales para así formar un
sistema más complejo, el Volvox nos podría proporcionar pistas.
Todos los organismos macroscópicos tienen un antepasado
unicelular y cada grupo de seres vivos que ahora vemos tuvo que
sufrir en un pasado remoto una transición de este tipo. Se cree que
cambios en la cooperación y en los conflictos entre las células
individuales llevaron de algún modo, y en algunos casos, a una
resolución de estos conflictos y a la formación de colonias que más
tarde evolucionaría hacia organismos plenamente pluricelulares.
Esto se habría dado en algún momento, hace más de 600 millones de
años en el Neoproterozoico, pero puede haberse intentado más veces
desde entonces.
Hasta hace poco se estimaba que el primer Volvox apareció hace sólo
50 millones de años, pero según un nuevo estudio, para el que se
han empleado las más modernas técnicas genéticas, estas colonias
habrían aparecido hace unos 200 millones de años, durante el
Triásico. En esa época el mundo estaba poblado por dinosaurios
primitivos, reptiles mamíferoideos, helechos arborescentes, ginkgos
y alguna conífera. No había flores, ni insectos polinizadores, ni
hierba, ni rumiantes. Según Matthew D. Herron de la Universidad de
Arizona en Tucson, uno de los autores del estudio, el Volvox pasó
de ser células independientes a ser una colonia en sólo 35 millones
de años, un parpadeo en el tiempo geológico.
Investigadores de la universidad antes mencionada y de la
Universidad de Wisconsin en Madison secuenciaron ADN de 45 especies
distintas de Volvox y especies emparentadas para reconstruir el
árbol filogenético y determinar cuándo surgió la primera colonia de
Volvox.
Para averiguar hace cuánto tiempo apareció el antepasado más
antiguo del grupo se fijaron en las diferencias genéticas entre las
distintas especies analizadas, llegando al resultado ya
mencionado.
Sin embargo, algunos biólogos evolucionistas han criticado este
método de reloj genético por ser demasiado tosco, pese a ser el
estado del arte en la actualidad. Heron se defiende diciendo que la
fecha proporcionada, de hace 200 millones de años, para la
aparición de los primeros Volvox es en realidad conservadora.
En este estudio encontraron que uno de los rasgos más antiguos en
aparecer fue la masa gelatinosa de glicoproteínas que mantiene a
las células de la colonia juntas. Cosa por otra parte lógica, ya
que sin ella no se mantiene la unidad estructural. Una de las
posibles ventajas de formar colonias es la protección frente a los
depredadores. Un tamaño más grande simplemente evita ser ingerido
por depredadores más pequeños.
Pero la construcción de una estructura extracelular necesita un
gasto de recursos que requiere cooperación. En este punto existe,
por parte de algunos individuos (células en este caso), la
tentación de engañar (desertar en teoría de juegos) y de no
cooperar.
Imaginemos un grupo de cuatro células que van a formar una colonia.
Una de las células podría no gastar recursos en la formación de la
matriz y gastarlos en su reproducción. Aquí aparece el conflicto.
Esta célula tendría una ventaja reproductiva respecto a las otras y
además contaría con la protección que brinda la colonia. Estas
células "egoístas" serían seleccionadas desde el punto de
vista evolutivo. Si este rasgo se generaliza no se forma la colonia
y todas pierden, terminando todas siendo víctimas de los
depredadores unicelulares. De hecho, da la impresión de que debido
a este mecanismo, nunca se llegaría a formar evolutivamente ni la
primera colonia.
Evitar este conflicto es esencial para poder llegar a ser un
organismo pluricelular. Los beneficios del engaño tienen que ser
reducidos para que las células cooperen satisfactoriamente.
Algunos rasgos que este grupo de investigadores ha encontrado se
encargan precisamente de mediar en el conflicto. Uno de ellos es el
control genético del número de células hijas. Si el número de
descendientes es fijo no hay razón para engañar y ser un
aprovechado. Si una célula no puede tener ocho descendientes, en
lugar de los solamente cuatro como las otras células que cooperan,
el pago por desertar no existe.
Ahora este grupo de investigadores estudia si el tamaño de la
colonia afecta el grado en el cual hay especialización entre las
células.
Este ejemplo no es el único de cooperación entre células individuales. Un caso cubierto en el pasado por NeoFronteras fue el del moho mucilaginoso (ver referencias). Otro caso es el de las bacterias Pseudomonas fluorescens, que flotan sobre la superficie del agua formando un tapete si hay suficientes células altruistas que produzcan el polímero que las mantiene juntas (a un costo metabólico), pero se hunden en el agua y se ahogan por falta de oxígeno si el número de células mutantes "aprovechadas" que no segregan el polímero supera una cierta proporción. Si la selección de grupo permite la proliferación de células aprovechadas, éstas se reproducirán más al no gastar energía en mantener el tapete y aprovecharse así del esfuerzo ajeno. Entonces éstas serán cada vez más numerosas hasta que la comunidad no logre superar el umbral crítico de flotabilidad.
Todo esto nos enseña, metafóricamente, la importancia de la
cooperación. En una sociedad habrá siempre individuos dispuestos a
"desertar" y a aprovecharse de las estructuras sociales
que los demás, como comunidad, les proporcionan. Debido a la
existencia inequívoca de este aspecto, en las sociedades se crean
sistemas legales y correctivos que tratan de evitar la deserción y
de fomentar la cooperación.
Si no se evita convenientemente la deserción, las sociedades
colapsan. Incapaces de soportar el peso de tanto parásito la
cooperación no compensa y se termina gritando eso de "sálvese
quien pueda", no quedando finalmente cooperación suficiente
como para mantener sano el sistema. Casos de timos piramidales y
burbujas de todo tipo (y no sólo en EEUU), nos ejemplifican esto
último con sus terribles consecuencias económicas. La degradación
de los servicios públicos de sanidad y de educación son otros
ejemplos.
Cuando contemplamos el mundo en su conjunto y vemos el lío
climático y ecológico en el que nos hemos metido, un organismo tan
humilde como el Volvox nos puede dar una lección. La respuesta
siempre estuvo ahí, desde hace 200 millones de años, desde hace más
de 600 millones de años. En ausencia de suficiente cooperación,
debido a la tragedia de los bienes comunales, seremos
"engullidos por los depredadores" y en el fondo será por
nuestra culpa.
La deserción toma múltiples formas: el egoísmo de "yo no puedo
limitar mis emisiones de dióxido de carbono", la avaricia de
depredar un poco más de selva o un poco más en las reservas
pesqueras que los demás, la escasa inversión en nuevos desarrollos
porque los fondos se necesitan para otras cosas (para otros), los
intereses de grandes compañías, el afán reproductivo de los muy
condicionados cultural y religiosamente…
Los antepasados del ser humano aprendieron a cooperar entre sí y
gracias a ello todavía estamos aquí. Creamos la agricultura, la
ganadería, la civilización y la ciencia. A veces da la impresión de
que se nos ha olvidado. Quizás haya que pensar en el mundo como si
fuera un Volvox para recordarlo.
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En una gota de agua toda una colonia de seres vivos tienen su propia ciudad, es el microcosmos, parecido a como nuestro planeta es una pequeña esfera dentro de una gota de agua (galaxia), dentro del universo.
El problema acá es que unos pocos banqueros se están robando todo el dinero que hay y el que se generará en impuestos (el futuro) para comprar todas las tierras que puedan y hacerse dueños de casi todo el planeta, el planeta en manos de pocos millonarios ladrones.
Si el planeta desaparece por una guerra nuclear, un meteoro o incluso si nuestra galaxia choca con otra y a nuestro sistema solar se lo tragara otra estrella supermasiva no paracia nada en el universo porque somos solo un punto insignificante, pero por lo menos si deberiamos de convivir mejor, no explotar a los trabajadores, pagarles lo justo para que coman y tengan casas, además no quitarles las viviendas y evitar la injusta distribución de tierras, tierra para todos, lo mejor para todos.
En una gota de agua toda una colonia de seres vivos tienen su propia ciudad, es el microcosmos, parecido a como nuestro planeta es una pequeña esfera dentro de una gota de agua (galaxia), dentro del universo.
El problema acá es que unos pocos banqueros se están robando todo el dinero que hay y el que se generará en impuestos (el futuro) para comprar todas las tierras que puedan y hacerse dueños de casi todo el planeta, el planeta en manos de pocos millonarios ladrones.
Si el planeta desaparece por una guerra nuclear, un meteoro o incluso si nuestra galaxia choca con otra y a nuestro sistema solar se lo tragara otra estrella supermasiva no paracia nada en el universo porque somos solo un punto insignificante, pero por lo menos si deberiamos de convivir mejor, no explotar a los trabajadores, pagarles lo justo para que coman y tengan casas, además no quitarles las viviendas y evitar la injusta distribución de tierras, tierra para todos, lo mejor para todos.
(6) :P
los volvox son sensacionales su forma de vivir y todo
son sensaciaonales
hola
aburrido
alguien quiere hablar con mig