Unas gruesas capas de polvo en forma de rosquilla que oscurecen aproximadamente la mitad de los agujeros negros supermasivos, podrían ser el resultado de impactos a alta velocidad entre planetas y asteroides, de acuerdo con una nueva teoría procedente de un equipo internacional de astrónomos. Los científicos, dirigidos por el Dr. Sergei Nayakshin de la Universidad de Leicester, publican sus resultados en la revista Monthly Notices of the Royal Astronomical Society.
as colisiones entre estos objetos rocosos tendrían lugar a velocidades colosales, de hasta 1000 km por segundo, demoliendo y fragmentando continuamente los objetos, hasta que, finalmente, terminan como polvo microscópico. El Dr. Nayakshin señala que este entorno hostil - con radiación y frecuentes colisiones - esterilizaría los planetas que orbitan los agujeros negros supermasivos incluso antes de ser destruidos. "Una lástima para la vida de estos planetas", dice, "pero, por otra parte, el polvo creado de esta forma, bloquea gran parte de la dañina radiación e impide que alcance al resto de la galaxia madre. Esto, a su vez, podría facilitar que la vida prosperase en el resto de la región central de la galaxia".
También cree que, comprender el origen del polvo cerca de los agujeros negros, es importante en nuestro modelos sobre cómo exactamente estos monstruos crecen y afectan a sus galaxias madre. "Sospechamos que el agujero negro supermasivo de nuestra propia galaxia, la Vía Láctea, expulsó la mayor parte del gas que, de otra forma, se habría convertido en más estrellas y planetas", continúa. "Comprender el origen del polvo en las regiones interiores de las galaxias nos llevaría un paso más cerca de resolver el misterio de los agujeros negros supermasivos".
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