Pese a que a la tecnología de silicio le queda todavía un tiempo surgen nuevas ideas que pueden dar lugar a los dispositivos electrónicos del futuro. Vamos a ver dos resultados recientes al respecto.
l primero de ellos trata de un nuevo tipo de transistor de alta eficiencia basado en disulfuro de molibdeno o molibdenita. Al parecer, este nuevo transistor presenta muchas ventajas respecto a los de silicio y a los de grafeno para aplicaciones electrónicas. Podría permitir fabricar transistores más pequeños y eficientes que los actuales.
La molibdenita es un semiconductor y se presenta en forma de
mineral en la corteza terrestre de forma abundante. Aunque
frecuentemente se usa en aleaciones de acero o como aditivo en
lubricantes, hasta ahora no se había estudiando en profundidad sus
características electrónicas.
En este caso se trata de crear una lámina casi bidimensional de
molibdenita. De este modo se podrían crear transistores muy
pequeños, diodos LED o células solares más eficientes, según los
expertos de la Ecole Polytechnique Fédérale de Lausanne que
trabajan sobre este material.
Una lámina de molibdenita tiene un grosor de sólo 0,65 nm y
actualmente es imposible fabricar una lámina de silicio tan fina
como eso. Además, un transistor de molibdenita consumiría 10.000
veces menos energía en estado standby que un transistor
tradicional de silicio.
La zanja de energía de la molibdenita es de 1,8 voltios lo que
permitiría apagar y encender un transistor fabricado con ella de
manera más efectiva. La zanja de energía de un semiconductor es la
energía que hay, según la teoría de bandas, entre los electrones
que se mueven libremente en la banda de conducción y lo que se
encuentran en la banda de valencia. Si esa zanja de energía es muy
grande es muy difícil que un electrón salte de una banda a otra. Si
es demasiado pequeña saltan con demasiada facilidad. Si un
semiconductor tiene una zanja adecuada es posible controlar bien el
comportamiento de los electrones y que se pueda encender y apagar
con facilidad un transistor fabricado con ese semiconductor.
La existencia de una zanja de energía en la molibdenita proporciona
más ventajas a los transistores basados en este material frente a
los que se basan en grafeno, según estos expertos. El grafeno es un
semimetal y no presenta zanja de energía.
Las propiedades especiales del grafeno se deben a la confinamiento
bidimensional de los electrones. Al eliminar ese grado de libertad
los electrones se mueven relativisticamente, como si no tuvieran
masa, dando al grafeno ciertas ventajas.
El segundo logro viene de China. Sum Chan, de la Universidad de
Hong Kong, y sus colaboradores han realizado un importante avance
en la confección de dispositivos espintrónicos en los que la
corriente sea de espines, algo que hasta ahora se ha demostrado muy
difícil de realizar. Este tipo de dispositivos prometen ser mucho
más pequeños y eficientes que los actuales. En este caso han
utilizado grafeno como material base.
Un electrón puede tener dos estados de espín: el
"up" y el "down", y se puede
utilizar esta propiedad para almacenar y procesar información en
circuitos espintrónicos. La ventaja en este caso es que la energía
para cambiar el espín de los electrones es muy pequeña y por tanto
estos circuitos consumirían menos energía y serían más rápidos.
En el grafeno los electrones pueden mantener su espin durante mucho
tiempo, lo que hace a este material un buen candidato para este
tipo de electrónica, porque la información no se pierde
fácilmente.
La espintrónica manipularía la información a través de una
corriente de espines pura, que consistente en electrones con
espines opuestos moviéndose en sentidos opuestos. Sin embargo, es
difícil generar una corriente de espines pura en el grafeno porque
este material tiene una interacción espín-órbita pequeña. Es más
fácil generarla en dispositivos semiconductores basados en el
efecto Hall.
Estos científicos chinos proponen una manera de generar esta
corriente pura de espines en el grafeno así como una corriente de
espines polarizada. Todo ello sin necesidad de aplicar un campo
magnético externo.
Una corriente de espines polarizada es una corriente en la que hay
una distribución desigual de espines entre las dos direcciones, un
número diferente de un tipo de espín respecto al otro.
En el nuevo método se deposita una película fina de material
ferromagnético sobre el grafeno y se conecta a dos electrodos
metálicos. El grado de polarización de la corriente se puede
cambiar cambiando la energía de Fermi. Controlar el grado de
polarización es importante a la hora de desarrollar futuros
dispositivos espintrónicos. El método explota la proximidad del
material ferromagnético y el fenómeno de bombeo cuántico
adiabático, que es usado habitualmente en semiconductores para
generar corriente de espines, pero que nunca se había aplicado al
grafeno.
Según los investigadores, entre las posibles aplicaciones futuras
estaría la creación de computadores cuánticos basados en grafeno.
En ellos la corriente de espín puede ser usada para generar
polarización de espín en puntos cuánticos del grafeno, puntos que
actuarían como qubits. La corriente de espín se podría
usar además para controlar, rotar y detectar espines en esos
qubits.
Otra aplicación sería el posible almacenamiento de información en
memorias magnéticas de acceso aleatorio.
El caso es que si ahora usamos un Iphone, un ordenador portátil
o una gran pantalla plana y delgada de TV es porque muchos
científicos trabajaron sobre este tipo de cosas en el pasado. Ahora
unos científicos similares trabajan sobre la electrónica del
mañana.
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