Las sociedades humanas son complejas, pero para que existan es necesario siempre cierto nivel de cooperación. Lo ideal sería que todo el mundo cooperara, pero no siempre es así. El típico ejemplo es la tragedia de los bienes comunales, en la que un bien común es explotado por todos hasta su desaparición o degradación. En el mundo actual tenemos, por ejemplo, el caso de las reservas pesqueras. El beneficio de un país, una flota pesquera o un armador entra en conflicto con la propia conservación del recurso. De este modo, si uno de ellos no pesca para conservarlo los demás pueden beneficiarse de ello y el resultado es el mismo: la desaparición del recurso. Esto lo sabe cada uno de los protagonistas y se dedican a explotar el recurso al máximo antes de que lo hagan los demás, pues no reciben ningún correctivo o incentivo al respecto. Así que lo que sucede es que ese recurso desaparece. Es lo que predice la teoría de juegos, es la realidad contrastable y es lo que los protagonistas saben de sobra, pues los que mejor conocen el recurso son ellos y saben que no es inagotable.
Este modelo de Ising se ha usado para simular cómo ciertos
fenómenos sociales pueden difundirse por una sociedad según los
individuos ajustan sus comportamientos de acuerdo a la influencia
de los vecinos. Esto sugiere que quizás podrían servir para ser
usados en modelos sobre impuestos, pero las simulaciones que se
habían hecho con él han diferido significativamente de otros
modelos.
El problema es que el estado en un modelo de Ising es demasiado
simple y sólo tienen en cuenta dos estados posibles, en nuestro
caso que el contribuyente declare o no sus ingresos, pero no tenían
en cuenta otros aspectos. Esto permite correr simulaciones muy
rápidamente, pero es poco realista.
Pickhardt y Seibold proponen una solución a este problema. Al igual
que en un sistema ferromagnético los spines tienen a alinearse,
sobre todo si hay un campo magnético externo aplicado, la
temperatura tiende a desordenar el sistema y puede destruir esa
alineación de spines. Esto es algo de sobra conocido para todo
aquel que haya trabajado en simulaciones de sistemas magnéticos. En
este modelo suele haber más parámetros que entran en juego, como la
temperatura y la intensidad de campo magnético, además de la fuerza
de interacción entre vecinos.
El modelo de estos dos investigadores se aplica esta misma
configuración a sistema de contribuyentes e impuestos. La
temperatura y el campo magnético son formas de presión social que
tienen evitar y promover la cooperación (pagar impuestos)
respectivamente
Al introducir la "temperatura" el comportamiento del
modelo varía enormemente. Cada nodo de la red (cada contribuyente)
está rodeado de un microambiente dado por los vecinos, además de
estar sometido a un "campo" y una
"temperatura". Cuando se corre la simulación, el
comportamiento social de los agentes puede difundirse por el
sistema social y se produce cierta riqueza y complejidad en el
comportamiento del sistema en su conjunto.
El modelo predice distintos escenarios. Además de la penalización
con multas a los que defraudan sus impuestos, sugiere otros
correctivos que pueden ayudar a evitar el fraude. Estos podrían ser
vigilar al contribuyente una vez que haya sido inspeccionado por
Hacienda, que tiene el efecto de difundir la percepción del riesgo
de defraudar entre la población.
Según los autores es la primera vez que se reproduce algo así con
un modelo de Econofísica y demuestra que este tipo de modelos
pueden ser tan buenos como los modelos basados en agentes a la hora
de capturar el comportamiento del defraudador fiscal.
Estos investigadores han hecho simulaciones de un millón de
elementos lo que es un tamaño respetable y comparable a la
población de un país pequeño. Falta por ver si sus predicciones
encajan con la realidad.
Si quieres recibir cada semana las noticias más interesantes suscríbete a nuestro boletín.
Entérate de cuándo hay nuevos comentarios

