Las estrellas tienen una vida finita. Cuando se acaba su
combustible nuclear dejan de funcionar tal y como lo venían
haciendo y abandonan la secuencia principal. Pueden por ejemplo
terminar explotando como supernovas y producir estrellas de
neutrones o agujeros negros, o bien convertirse en gigantes rojas y
engullir a los planetas más próximos. Dependiendo de la masa de la
estrella podemos enfrentarnos a un fin u a otro. Las estrellas de
baja masa como el Sol terminan sus días como gigantes rojas. Eso
ocurrirá dentro de unos pocos miles de millones de años. Entonces
el Sol crecerá en tamaño hasta convertirse en una gigante roja,
destruirá los planetas interiores, expulsará sus capas externas que
se convertirán en una nebulosa planetaria (nombre poco afortunado)
y en el centro quedará una enana blanca que se apagará poco a
poco.
Lo que es difícil de explicar es la supervivencia de un
hipotético planeta previo a la fase de gigante roja a esa
distancia. Además, antes de la fase de gigante roja la zona
habitable estaría a 1 UA más o menos si se trata de una estrella
como nuestro Sol.
La única posibilidad sería que un planeta formado a cierta
distancia emigrase más tarde a muy corta distancia una vez la
estrella hubiera pasado ya a la fase de enana blanca. Es decir, la
probabilidad de algo así es extremadamente baja aunque no
imposible. Además, una distancia tan escasa haría que el periodo de
rotación y orbital se sincronizarán y el planeta enfrentara siempre
la misma cara a la enana blanca.
Pero la visión de la enana blanca suspendida en el cielo de un
hipotético planeta situado a la distancia adecuada sería, para sus
habitantes, muy similar a la que tenemos nosotros de nuestro Sol,
con un color y tamaño angular similares.
Según Agol el Large Synoptic Survey Telescope (LSST) podría
delimitar la existencia de este tipo de planetas y elaborar una
estadística sobre su existencia. En toda la galaxia podría haber
miles de millones de posibles enanas blancas con planetas a su
alrededor.
Seguro que merece la pena intentar estudiar estos cuerpos. Puede
que no encontremos vida, pero sabremos más sobre el Universo en el
que vivimos y quizás nos encontremos con alguna sorpresa. Al fin y
al cabo, en este campo de la Astrofísica nos hemos topado con
alguna de ellas, es de esperar que surjan más. Sólo hay que seguir
buscando.
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